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Al contado

Adecuación de una torre de electricidad en la comarca de la Noguera para frenar la mortalidad de aves.

Tenemos un problema con la luz

Agustí Sala

El sistema eléctrico requiere una reforma profunda del mercado y de la fiscalidad, no parches; y medidas como el estatuto de la industria electrointensiva

Tenemos un problema con la luz. Y es persistente, a pesar de que se han tomado medidas supuestamene correctoras, primero por el Gobierno del PP y luego por el del PSOE. Pero la electricidad se produce de forma que da como resultado unas tarifas situadas en la banda más alta de la Unión Europea (UE) y dependientes de variables aleatorias como la lluvia o el sol. Pese a tratarse de luz, el sistema es oscuro. "Si lo explicas y te entienden a la primera es que no lo has hecho bien", se bomea en el sector.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, sorprendía esta semana al anunciar que no se prorrogará la suspensión del impuesto a la generación, lo que supondrá un encarecimiento del recibo. Cuando se dejó de exigir el tributo se estimó que la reducción de precio sería de alrededor del 4% y ahora se estima que el alza será equivalente. El Gobierno trató de minimizar la subida al situarla esta semana en torno a un euro de media por familia a partir de abril.

La propia ministra afirmó que el mayor peso que adquieren las energías renovables, cuyo precio es muy inferior al de, por ejemplo, el gas, permitirá esta primavera compensar la recuperación del gravamen congelado durante seis meses.

El mecanismo que rige el denominado 'pool' eléctrico, donde se producen los kilowatios (kW), hace que sea la última tecnología que cubre la demanda la que marca el precio mayorista total, lo cual se traduce en importantes bajadas de la tarifa cuando es la más barata la que marca la pauta, pero en fuertes alzas cuando es las más cara. No parece el mejor incentivo para que predominen las baratas.  

El argumento de Ribera sobre las renovables se sostiene sobre la misma lógica que defendió el anterior Gobierno de Mariano Rajoy, que tantas críticas provocó y que afirmaba que si llovía iba a bajar el precio de la luz. Y el resultado es un recibo que para las industrias, entre ellas las pymes, es uno de los más elevados de Europa, solo superado por Irlanda, según denuncian las empresas.

El consejero delegado de Cementos MolinsJulio Rodríguez, lanzaba durante un encuentro con la prensa la voz de alarma: En los dos últimos años, la factura energética de la compañía ha subido un 50%. Y esta supone alrededor de un tercio de sus costes totales. No es la única industria que tiene este problema, que además se agrava con diferenciaciones territoriales como que la tarifa es más barata para las industrias vascas que para las catalanas o las de otras autonomías, como Extremadura o Aragón.

Todo ello se dulcificaría con una profunda reforma del mercado y de la fiscalidad, no con arreglos temporales o parches, y con el estatuto de la industria electrointensiva, que tiene Francia, y que el Gobierno no ha sacado adelante aún como anunció, y que paliaría la asfixia de muchas compañías por este coste, como el caso de Alcoa.