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Elecciones generales

Pedro Sánchez y Dolores Delgado, en el acto electoral de este sábado en Madrid.

FERNANDO ALVARADO (EFE)

Un plebiscito sobre Sánchez

Inma Carretero

Pedro Sánchez ya no lee un teleprompter en los mítines y hay veces que hasta hace bises, micrófono en mano, para quienes se quedan fuera por exceso de aforo. Luego sale pitando mientras los militantes, con la bandera debajo del brazo, se detienen en la acera para ver el espectáculo del desfile de coches oscuros y furgones de Policía de la caravana presidencial.

Todo es nuevo en los cuarteles del sanchismo en esta precampaña, entre otras cosas, porque no tienen que luchar a manotazos contra las encuestas para conservar liderazgo de la izquierda: navegan con el viento demoscópico a favor y cuentan con un factor que empieza a ser una constante en la carrera del jefe del Ejecutivo: los errores del contrario.

En su enloquecida batalla por frenar el escape de votos hacia Vox, PP y Ciudadanos le hacen favores todos los días a Pedro Sánchez. Nadie como Pablo Casado para movilizarle al feminismo explicándole a las mujeres “lo que llevan dentro” o metiéndose en un laberinto sin salida vinculando la natalidad a los papeles de las inmigrantes. Albert Rivera le da aún más alegrías: un día lo veta; otro, cuestiona la tramitación de los permisos de paternidad y, al siguiente, se enreda en una política de fichajes por aspersión que termina poniendo en cuestión la limpieza de sus primarias y hasta les permite hablar de transfuguismo.

En la Moncloa cuentan con que el PSOE ya ha recuperado todo lo que tenía que recuperar por la izquierda y que su margen de crecimiento solo está en el centro, achicando el espacio a Ciudadanos, que no logra fidelizar apoyos ni a izquierda ni a derecha para sorpresa de algunos y regocijo de todos los socialistas. ¡El líder que iba a capitalizar el enfado con el PSOE por recibir los votos del independentismo ! ¿Alguien además de la ya ex socialista Soraya Rodríguez se ha acordado últimamente del relator?

Tan nuevo es todo para este PSOE que los sondeos le dicen que pueden recuperar más de 30 escaños y ganar las elecciones con un alto riesgo de un “jugamos como nunca y perdimos como siempre” si la derecha termina sumando gracias al empuje de Vox. ¡Quién le iba a decir a Sánchez en 2015 que un día cruzarían los dedos para que hubiera remontada de Podemos! Es todo tan diferente que cuando se menciona un posible bloqueo tras el 28-A algún sanchista (recuerden, los de no es no) saca a relucir que el PSOE ya se abstuvo para dejar gobernar a Rajoy. Hasta se llevan las manos a la cabeza comentando las ocurrencias de Casado (sí, en el PSOE critican las ocurrencias) mientras se esmeran en que el presidente no se salga del guión que le mantiene en el centro de la escena.


Tras la moción de censura y el corto Gobierno preelectoral, hay socialistas que creen que estas generales serán un plebiscito sobre Pedro Sánchez: continúa o abandona la Moncloa. Como no pueden confiarlo todo a que la oposición siga equivocándose tan bien como hasta ahora, el PSOE necesita dar con la tecla para que su electorado se mantenga en tensión. A veces ocho meses pasan más rápido que los 42 días que quedan.