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OPINIÓN

Ana Boyer y Fernando Verdasco.

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Carta abierta a Ana Boyer, futura mamá

Olga Pereda

Hola Ana.

Dentro de un mes, tu marido y tú os convertiréis en papás. Enhorabuena. Ojalá que los tres estéis bien. Listos para la película que está a punto de comenzar. Será una película romántica, con mucho de comedia, algo de drama y notas de 'thriller'.

Antes de que llegue el gran momento, déjame comentarte algunas cosas.

Cuando salgas del hospital, imagino que tendrás un enjambre de cámaras y reporteros esperándote en la puerta. Saldrás divina. Con un maquillaje perfecto, incluida manicura. El pelo bien limpio, lustroso, peinado y suelto. Y la ropa, ajustadita. Imagino que la clínica tendrá esteticista. Qué suerte. No lo dudes, acude a ella. Pero cuando salgas con el bebé en brazos y la prensa te pregunte qué tal estás ¿podrías decir que has pasado por chapa y pintura? Lo digo porque habitualmente las mujeres después de parir están demacradas, con el pelo bastante sucio y vistiendo ropa anchita para disimular no solo la barriga (que no desaparece tan fácilmente) sino las gigantes bragas posparto y las más gigantes todavía compresas posparto. Del suelo pélvico y los escapes de orina, hablamos otro día.

Puede que tu parto sea sencillo. Ojalá. Si lo ha sido, dilo. Pero para dejar a un lado las fantasías que tanto daño hacen a las mujeres normales, también podrías confesar que el parto es pura fuerza, pura potencia. "Un acto bestial en el que las mujeres sienten que se están muriendo pero siguen adelante". La frase no es mía. Es de la cineasta Íciar Bollaín.

"¿Y qué, Fernando te ayuda?"

No permitas que ningún periodista te pregunte si vas a dar el pecho a tu bebé o apostarás por el biberón. Es una cosa íntima que solo te pertenece a ti, a Fernando y a vuestro crío. Es una decisión tuya. Y elegirás bien, seguro.

Tampoco permitas que ningún reportero te lance la gran pregunta machista del posparto: “¿Y qué, Fernando te ayuda con el bebé? ¿Qué tal se le da cambiar pañales?” No te rías ante esa pregunta, como hacen muchas famosas. Da mucho asco. Estamos en el siglo XXI. Fernando no te ayudará. Fernando es el padre del bebé y le corresponde la crianza al 50%.

Ponte seria cuando el periodista de turno te pregunte si el bebé se porta bien. ¿Portarse bien un ser humano que tiene horas, días, meses? ¿De verdad? Los bebés no son ni buenos ni malos. Son bebés y bastante hacen con respirar. Por cierto, seguro que los hay, pero no conozco ningún recién nacido que duerma varias hora seguidas. Sobre todo, por la noche. Así que si dices eso tan manido en las revistas del corazón de “va todo genial, el peque duerme mucho y come estupendamente” pues que sepas que estarás mintiendo. Y todas las madres y todos los padres que están pasando por el infierno de un recién nacido (sí, infierno) pensarán que ellos son los raros y que qué mala suerte han tenido con sus bebés malos.

Dormir, qué maravilla

Si apareces divina en el futuro reportaje que imagino ya has apalabrado para unas semanas después de parir, reconoce -por favor- que tienes mucha ayuda en casa. Reconoce que has contratado una salus privada -personal de enfermería o auxiliar- para realizar los cuidados básicos al bebé. Especialmente, por la noche, esas eternas noches en las que los papás normales no cierran el ojo más de unos minutos seguidos. Una salus permite que tú -y tu pareja- durmáis. Qué maravilla.

Imagino que Fernando se tomará unos meses libres tras el parto y después volverá a las pistas de tenis. A veces estará a muchos kilómetros. No permitas que ningún periodista avispado te haga alguna pregunta en la que insinúe que él no te quiere por estar lejos. Cada pareja lleva la paternidad como mejor puede. Lo ideal es estar siempre juntos. A veces sí se puede. Y otras, no. Porque ese es el verdadero secreto de la maternidad y la paternidad: que cada uno lo hace como mejor puede. Con mucho sentido común, eso sí. Y (más) humor.

Ánimo.

 

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