Ir a contenido

análisis

Andrew Cole, embajador del Manchester United, y Eric Abidal, director deportivo del Barça, tras el sorteo de cuartos de final de la Liga de Campeones.

Al Barça le ha tocado el jamón de la rifa

Antonio Bigatà

Todos pensamos que el sorteo no le ha gustado a Florentino. Ese sería el primer titular. Si el Manchester United no hubiese echado a Mourinho ahora vendría con su dedo extendido al Camp Nou. Podría ser el segundo, pero suena a titular falso: si el United no le hubiese echado no habría llegado a estos cuartos de final. Tercer título posible: el Barça solo se encontrará  -si todo va bien- con Guardiola o con la Juve en la final. Pero si quieren lo mejoro: si Barça y City se clasifican el choque estelar Valverde-Pep se producirá en el Wanda de  Madrid. Un recordatorio: Pep  no ha ganado ninguna Champions sin Messi y esta vez lo tendría en contra.

Más allá de la Champìons la gran novedad de este invierno histórico es que habrá cambio en el Real Madrid pero ya no lo dirigirá Florentino. No crean que Zidane -tras ganar moralmente su apuesta- ha aceptado ahora lo que rechazó al final de la temporada pasada, que era tragar. Cuando 'Floren' y Zidane pactaron sobrevolaba por allí la doble verdad de que el entrenador francés tenía razón. Quien tenía que marchar era Bale y no Cristiano. Y no se podría sustituir a Cristiano por Neymar o Mbappé, ni se encontraría un rematador fichable para un proyecto a la baja, ni había solución en casa para la ausencia de un goleador por mucho que estuviesen Bale, Benzema y Asensio. 'Floren' deja de ser un dictador absoluto y queda como un mediocre gran secretario técnico. Es un Maduro a oscuras y Zidane tomará las decisiones. Él queda para figurar en el palco, aunque mermado. La misma Casa Real no perdonará que no haya sabido impedir que la final de Copa de Sevilla vuelva a tener la pitada tradicional.  Y tragará saliva cuando Zidane predique que valen más las Ligas que las Champions.

El techo de Simeone

Otra gran noticia de la semana es que el Atlético ha tocado techo después de retener a Griezmann y fichar como si fuese un club grande y rico de Europa. Simeone no da más de sí, ha quedado demasiado tocado después de tocarse. Su gesto testicular era como una despedida. Puede impulsar pequeñas y meritorias gestas pero solo sabe jugar de una manera, y con ese esquema  tan limitado llegan alegrías pero no se accede a la categoría de los más grandes. Además le cae encima la misma maldición que al Real: tiene que renovar el equipo, cargado de treintañeros, con más prisas que el Barça. Ha de volver a empezar, en suma, cuando el mercado se pone cada vez más difícil para las economías de los clubs españoles.

La levadura de Guardiola

Volvamos al sorteo. De los ocho clubs que siguen vivos por primera vez hay cuatro de la Premier. Pep llegó a las islas, puso la levadura, provocó un  cambio general de sistemas de juego y ahora, bañados en oro, todos los clubs ingleses empiezan a obtener grandes beneficios deportivos. El City es junto al Barça el favorito de esta Champions, y si no la gana la rozará. Valverde mira y calla. Y trabaja rodeado de periodistas que añoran a Pep. De momento ha restablecido a Coutinho al límite, justo antes de que volviese a lesionarse Dembélé. Esta temporada si no eres del Madrid es más apasionante que nunca.