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Pequeño observatorio

Raimon, el pasado mes de mayo, en el Palau de la Música Catalana.

FERRAN SENDRA

Cantar y basta

Josep Maria Espinàs

Ese día la censura autorizó solo dos canciones, quería que frasara el recital y fue todo lo contrario

Tengo que decir que, desde hace tiempo, ya, tengo una terca añoranza: echo de menos canciones. No dudo que la música que podríamos decir seria de los 'lieder' y otros géneros musicales mantienen su presencia y su crédito. Pero echo de menos las canciones sencillas, sin pretensiones, que glosan y manifiestan diversos aspectos de la vida.

Como las que se cantaban en aquellos tiempos de la Nova Cançó catalana, uno de los movimientos populares más notables de Catalunya. Aquellas canciones se extendían por todos los pueblos. E incluso se hizo un recital extraordinario en el Palau de la Música.

En tiempos del franquismo aquellas inesperadas canciones movilizaron autores de letras y músicas. Las cualidades eran diversas, pero aparecía un movimiento popular y de una capacidad comunicativa impensable.

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Recuerdo que ese día en el Palau la censura política para impedir el recital prohibió todas las canciones menos un par. Lo siento, pero ahora con los años no sé recordar qué dos canciones eran. Confío que esté recogido en algún archivo, o ¡vete a saber si hay algún lector que estuviera y ahora me lo pueda recordar! El hecho es que autorizando solo dos canciones querían que fracasara el acto.

Y no fue así, sino todo lo contrario. Si solo teníamos dos canciones admitidas, Raimon y yo nos dedicamos a cantarlas repetidamente. Una y otra vez. Así los espectadores comprendieron que si no cantábamos otras canciones es que la censura había actuado. Y la gente en cada repetición aplaudía con más fuerza.

Los humanos no tenemos, como tienen algunos animales, un canto propio. Quizá el canto que nos es más familiar -con eco literario- es el canto de los pájaros. Y los entendidos podrían ofrecernos, sin duda, una larga lista de las "voces" de los pájaros.

Algunas son muy breves, otros trinan musicalmente. En el mundo de los pájaros no hay censura, hay libertad de canto. Se canta y basta.

Temas: Raimon Música