Ir a contenido

Dos miradas

El presidente del PP, Pablo Casado, en la entrevista con la agencia Efe.

BALLESTEROS (EFE)

Este "secuestro de niños" es el corolario de todos los demás pecados capitales de una derecha que trata de hacer pasar una medida humillante y retrógrada como una defensa de la mujer "por razones humanitarias"

Machismo, racismo, clasismo y, ahora, secuestros de niños. No lo digo yo, sino la alcaldesa de Barcelona, ​​que añade esto: "Fascistas". Tras la propuesta del PP (el retraso o el aplazamiento de la expulsión mientras una mujer inmigrante esté preñada, siempre que decida dar el hijo en adopción), está la actitud machista de quien entiende la mujer como un receptáculo, cavidad que recibe y contiene; el talante supremacista de quien desprecia al otro como un inferior, pero se aprovecha porque lo cosifica en beneficio propio; y la altivez clasista de quien cree que todo se puede comprar y vender. Y también una ideología que se fundamenta en la mentira y en la perversión de los valores más elementales.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Este 'secuestro de niños' es el corolario de todos los demás pecados capitales de una derecha que trata de hacer pasar una medida humillante y retrógrada como una defensa de la mujer "por razones humanitarias". Y lo es porque, además de plantear una distopía cruel, bárbara, oscura, fundamenta el discurso en el engaño, porque interviene en la libertad de la madre (y en sus circunstancias íntimas y en la elección, siempre dolorosa, de un camino incierto) a partir de una falsedad que solo persigue una ganancia sin escrúpulos morales.

Y aún más: la posibilidad de una especie de patente de corso mientras dure el embarazo, a cambio del desapego materno, es una auténtica falacia que mira de provocar, en la madre, una elección infame. O papeles o hijos. Es horrible. Es repugnante.