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Al contrataque

La Sagrada Família. 

Albert Bertran

En construcción

Milena Busquets

Creo que a Gaudí le gustaría el hecho de que la Sagrada Família siga siendo una obra viva y que, como no ha nacido, no ha empezado a envejecer

Hace unos días, estaba regresando a casa en coche desde la Barceloneta –no es cierto que el mar sea siempre un espectáculo maravilloso, a veces está gris y apático, opaco y feo, como cuando una mujer se despierta de mal humor y sin ningún deseo de que la miren, ni siquiera de que la vean, creo que los hombres suelen responder de un modo menos emotivo y mucho más racional a su aspecto físico, es otra cosa que deberíamos copiarles tal vez- cuando vi de lejos, por casualidad, el perfil de la Sagrada Família.

Me costó reconocerla, hacía mucho tiempo que no pasaba por allí. Solo la he visitado un par de veces, la primera a principios de los años 90 con un amigo japonés de la universidad que se empeñó en que subiésemos a la altísima torre. Aunque soy muy vaga para el deporte, accedí porque Yamada, el japonés, estaba un poco enamorado de mí y me daba pena. Cuando por fin entendió que nuestro amor era imposible, se fue a recorrer Europa en tren y dejó en casa, durante meses, una maleta enorme y misteriosa que inquietaba mucho a mi madre pero que nunca abrimos (a mí me importaba un pito su contenido y mi madre tenía un respeto tan absoluto por las demás personas que jamás hubiese abierto una maleta ajena incluso muerta de curiosidad). Recuerdo unas escaleras de caracol que no se acaban nunca, estrechas y empinadas, y un calor espantoso.

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La segunda vez fue hace algunos años, me invitaron a un concierto en su interior, que habían acabado de construir hacía poco tiempo. Me pareció apabullante pero no me gustó.

La Sagrada Família empezó a construirse en 1882. Gaudí tenía 31 años cuando se hizo cargo de la obra y murió a los 74 después de más de 40 dedicados a la realización de su proyecto. Desde entonces han intervenido mucho arquitectos diferentes. En total la Sagrada Família lleva 137 años en construcción.

 ¿Qué pensaría Gaudí al saber que su obra más importante sigue construyéndose en Barcelona, una ciudad de la que no reconocería tantísimas cosas? ¿Le alegraría? ¿Le halagaría?

A mí que me apasiona Gaudí me gustaba infinitamente más la Sagrada Família fantasmagórica de mi juventud, como el esqueleto ignorado de un viejo, digno y decrépito dinosaurio.

No creo que haya ningún otro artista del siglo XIX cuyo edificio siga construyéndose en la actualidad. Creo que a Gaudí le gustaría, no tanto el resultado, como el hecho de que siga siendo, después de más de 100 años, una obra en construcción, absolutamente viva y que como todavía no ha nacido (nadie sabe seguro cuándo acabarán las obras) aún no ha empezado a envejecer. Después de casi 150 años, la Sagrada Família sigue siendo el edificio más nuevo de Barcelona.