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Al contrataque

Pablo Casado, tras visitar el Mobile World Congress.

EUROPA PRESS

Feministas como tú y yo

Najat El Hachmi

El feminismo obliga a las mentes más anquilosadas a posicionarse y lo hacen torpemente, como cuando te pruebas un vestido y te tira de la sisa. Es lo que le pasa a Pablo Casado

Al ritmo que vamos en nada todo el mundo será feminista. Habremos cumplido con la consigna de Chimamda Ngozi Adichie y quién sabe si incluso Vox llegará a salir en defensa de las mujeres. Esperemos que la pedagogía de tantas expertas en la materia que repiten sin tregua, tantas veces como haga falta, que el feminismo no es lo contrario al machismo acabe calando hasta en las mentes más anquilosadas, las que no saben qué hacer ante el grito ensordecedor de las mujeres. El movimiento les obliga a posicionarse y lo hacen torpemente, como cuando te pruebas un vestido y te tira de la sisa, las mangas te van estrechas y quedas completamente ridículo. Es lo que le pasa a Pablo Casado, este señor que tiene la amabilidad de explicarnos lo que llevamos dentro, que para promover la natalidad propone impedir que podamos interrumpir embarazos no deseados. Es decir, someternos al orden de toda la vida, el que usaba la biología para esclavizarnos. Aún no sé cómo, con lo desacomplejado que está, no se le ha pasado por la cabeza prohibir los anticonceptivos. Por suerte contamos con alguien que le rebate todos los argumentos y se está convirtiendo en nuestro principal aliado desde una postura avanzada, moderna, la del feminismo liberal. No entiendo porqué ha resultado tan polémica la afirmación de Rivera si Ciudadanos siempre ha defendido este tipo de feminismo que tiene como único vector la libertad de elección, la libertad de escoger como en un supermercado. Escoger por escoger, incluso nos proponen que podamos escoger nuestros bebés cómodamente gestados en cualquiera de estas granjas de mujeres que abundan en los países pobres. Así nos ahorramos el engorro de pasar por un embarazo y un parto. Pudiendo comprar algo, ya son ganas de complicarte la vida haciéndolo en casa. En esto consiste exactamente el feminismo liberal: feminismo para quien se lo pueda pagar.

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Pero mi momento feminista favorito de toda la semana ha sido, con diferencia, el cartel de Pablo Iglesias, que vuelve de la baja por paternidad como quien vuelve de Vietnam. Que no digo yo que cuidar a un par de gemelos no sea una heroicidad, pero no recuerdo que le hicieran ningún cartel a Irene Montero y eso que ella puso el cuerpo, algo que ahora, por la vía de la igualdad, parece poca cosa. No reconocer que en la reproducción las madres ponemos mucho más que los padres no deja de ser una forma de desigualar. Nadie recuerda que de las 16 semanas, 6 son de baja médica. Pero ha calado en el imaginario colectivo que si nos pagan menos, si nos precarizan más es porque somos madres. Y con permisos iguales se acabará el machismo en el trabajo. Ojalá. Significaría que la raíz de la discriminación es biológica y no ideológica.