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Al contrataque

Concentración frente la Conselleria dEconomía i Finances de la Generalitat en la Rambla Catalunya.

JORDI COTRINA

¡A por ella!

Carles Francino

Es una vergüenza el silencio ante la infame campaña de amenazas e insultos a la secretaria judicial Montserrat del Toro

Hace tres temporadas, cuando el Atleti aún jugaba en el Calderón y Neymar caracoleaba con la zamarra del Barça, una parte del público enardeció a sus jugadores para que patearan al brasileño. Con el partido sentenciado, algún gambeteo innecesario había encabronado a los Godín, Juanfran y compañía, cuyas tarascadas eran jaleadas como un gol de la victoria. Recuerdo aquel episodio con pena porque he tenido -y sigo teniendo- una buena opinión de la afición rojiblanca; pero sobre todo porque ninguna voz del club saliera, al día siguiente, para decir: "Lo lamentamos, esa no es nuestra filosofía". Hay silencios más ruidosos que el trueno de una tormenta.

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Algo parecido he sentido con el linchamiento de Montserrat del Toro, la secretaria judicial que confesó haber pasado miedo el 20-O. Es probable que su testimonio resulte importante para inclinar la balanza contra los acusados del 'procés'; también lo será -probablemente- el del comisario de los Mossos que desveló la advertencia a Puigdemont sobre los peligros del 1-O y que este ignoró. Como diría el añorado Cruyff: "fútbol es fútbol".  Y ya que los inútiles, iluminados y tramposos de todo lugar y condición -política- han provocado que el partido se juegue en ese terreno, aténganse a las consecuencias.

Me irrita hacerlo porque parece que tenga que justificarme, pero voy a repetir que a mí personalmente me parece un despropósito la prisión preventiva de los acusados y un exceso monumental -con trampa del Fairy incluida- el relato de violencia organizada que intenta sustentar el delito de rebelión; aunque lo ocurrido aquel otoño del 2017 se me antoja muy grave y merece un reproche político y social, sin duda; no sé si penal, eso lo dirán los jueces.

Por eso rezo -aunque no crea- para que la sentencia del Supremo destile proporcionalidad. Todo es opinable, los sentimientos son libres, pero lo que me repugna y no puede anotarse a título de inventario es la infame campaña de amenazas e insultos a Montserrat del Toro y sobre todo la vergonzosa indiferencia con que ha sido recibida, en general, dentro del mundo soberanista. Detestable el "¡a por ellos!"; denigrante el "¡a por ella!". Es como todo un estadio espoleando a los leñeros del equipo para que repartan estopa; muchos de los que aplauden o callan serían partidarios de otro estilo de juego, pero se trata de 'sus' leñeros, así que no les van a censurar.

En la película de Spike Lee 'Infiltrado en el KKKlan' ocurre algo muy parecido: el agente negro le espeta a un colega:

-"Si sabéis que tal compañero es un racista violento y se pasa con los negros, ¿por qué no le denunciáis?"

-"¿Cómo? ¿Yo... chivato? Aquí hay de todo, pero somos como una familia".

Pues eso, ya lo contaban Los Payasos de la Tele. "No hay nada más lindo que la familia unida". Qué asco. Qué pena. Mandan los 'hooligans'.