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Valverde, delante de los suplentes de ayer.

JORDI COTRINA

Valverde y al arte de las rotaciones

Joan Carles Armengol

El técnico azulgrana ha demostrado un criterio quirúrgico para alternar a sus jugadores

Las rotaciones se han convertido en el fútbol moderno en un mantra que cada uno repite según sus intereses. Hay quienes no conciben ya este juego sin ellas; otros las aborrecen y preferirían que sus equipos jugaran siempre con el once de gala; algunos las agradecen al inicio del partido; otros las dejarían para los tres cambios reglamentarios; los hay, en fin, que siempre parecen pensar más en el partido siguiente que en el que hay que ganar de inmediato.

En sus dos temporadas en el Barça, Ernesto Valverde se ha ganado algunas famas, en muchos casos inmerecidas. Se decía de él que no sabía leer los partidos y corregirlos sobre la marcha, cosa que este año está desmintiendo repetidamente. También se le ha acusado en ocasiones de no remover al equipo lo suficiente para salvaguardar el estado físico de sus presuntos titulares.

Este sábado, después de una semana limpia -la Supercopa catalana sirvió para dar minutos a los más suplentes- y entrando en ocho días con tres partidos muy importantes, el técnico azulgrana demostró un criterio milimétrico, casi quirúrgico, para preservar a algunos hombres sin poner en peligro una victoria ante el Rayo que daba tres puntos, como todas (algunos lo habían olvidado).

Además de al sancionado Lenglet, dio los 90 minutos de descanso a Sergi Roberto, otros 80 a Rakitic y repartió 45 más para Dembéle Arthur, a la vez que mantenía en el campo todo el partido a Semedo, Arturo Vidal y Umiti, que con toda probabilidad se quedarán en la recámara el miércoles en la decisiva vuelta de octavos de final de la Champions ante el Olympique de Lyon (0-0 en la ida). Es cierto que Piqué, Suárez y Messi no descansaron, pero tampoco se puede pretender que piezas tan relevantes lleguen ante el Lyon sin haber jugador nada en los últimos 12 días.

Y al siguiente domingo, visita al Betis, en otro partido importante para evitar que el Atlético (que este sábado solo pudo reservar a Morata, Juanfran y media parte de Griezmann)  se eche encima en la Liga. El debate quedará abierto. ¡Malditas (o benditas) rotaciones!