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EN CLAVE EUROPEA

Una mujer pasa junto a un cartel en el que se critica al primer ministro de Hungría, Viktor Orban, por amenazar la unidad de Europa, en los alrededores del Parlamento Europeo, en Bruselas.

FRANÇOIS LENOIR (REUTERS)

El reto de revitalizar Europa

Eliseo Oliveras

Las proclamas de populares, liberales y socialistas casan mal con sus pactos con los ultras y la tolerancia con la corrupción

El Tribunal de Justicia evidencia la opacidad de la UE, que erosiona la libertad de prensa a golpe de directiva

Ante las cruciales elecciones al Parlamento Europeo de mayo, los principales partidos proeuropeos -populares, socialistas, liberales, verdes e izquierda unitaria- proclaman su determinación de revitalizar Europa y fortalecer la democracia. El presidente francés, Emmanuel Macron, entró directamente en campaña esta semana con una tribuna dirigida a los ciudadanos de la Unión Europea (UE), en la que resaltaba la urgencia de "un renacimiento europeo" ante la amenaza disgregadora y recluyente de la extrema derecha, como el autoritarismo instaurado en Hungría por el primer ministro, Viktor Orbán, miembro del Partido Popular Europeo (PPE).

La UE es esencial para proteger a los ciudadanos y a sus estados de las amenazas y los desafíos socioeconómicos y de seguridad que plantea el actual e inestable mundo globalizado. Ni siquiera el mayor país de la UE puede hacer frente en solitario a esos retos. Para revitalizar Europa y responder al descontento ciudadano, hace falta, por un lado, fortalecer la democracia nacional y europea. Esto va más allá de las medidas enunciadas por Macron para preservar  "la libertad democrática" y requiere que el ciudadano perciba que su opinión cuenta y que puede fiscalizar las decisiones de los políticos. Por otro lado, debe recuperarse el contrato social de la posguerra, que va más allá del "escudo social" mencionado por Macron, ya que requiere reducir la desigualdad, la precariedad, la injusticia tributaria y el estancamiento y caída del poder adquisitivo de la mayoría de la población.

El economista François Bourguignon señala que el malestar social en Francia es fruto de una década de estancamiento del poder adquisitivo de las rentas bajas y medias. El drástico recorte de la previsión de crecimiento de la eurozona este año al 1,1%, realizado por el Banco Central Europeo (BCE), subraya la urgencia de una política de impulso al crecimiento, sin el cual el malestar seguirá creciendo.

Credibilidad

Las promesas de fortalecer la democracia formuladas de cara a las elecciones casan mal con las alianzas de populares, socialistas y liberales con partidos de extrema derecha. Actualmente, los populares gobiernan con la ultraderecha o con su respaldo en Austria (Partido de la Libertad, FPÖ), Bulgaria (Patriotas Unidos, OP) y Andalucía (Vox). Los liberales, junto a los populares, gobiernan gracias a la ultraderecha en Finlandia (Reforma Azul) y en Dinamarca (Partido Popular Danés, DF), además de Andalucía. Los socialistas también gobiernan con le extrema derecha en Eslovaquia (Partido Nacional Eslovaco, SNS).

La discusión formal para una eventual expulsión de Orbán y su partido Fidesz del PPE, prevista para el 20 de marzo, se ha producido solo después de que iniciara una campaña publicitaria contra el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, miembro del PPE, no porque hubiera desmantelado las bases de la democracia desde hace años.

La tolerancia de los tres mayores partidos hacia la corrupción de sus afiliados nacionales plantea también un problema de credibilidad, como muestran los ejemplos del PP español, Bulgaria y Silvio Berlusconi en el caso de los populares, de Rumania en el caso de los socialistas y los liberales que gobiernan en coalición y del primer ministro checo, Andrej Babis, en el caso de los liberales.

Manipulaciones

Macron propone crear un Agencia Europea de Protección de las Democracias para prevenir los ciberataques y manipulaciones electorales. Pero una vez más se olvida la protección de la libertad de prensa, fundamental para la democracia. Ante la pasividad de la Comisión Europea y de los gobiernos de la UE, la libertad de prensa ha desaparecido en Hungría y la presión sobre los medios de comunicación es enorme en Polonia, Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia, Croacia y Malta, cono indican Freedom House y de Reporteros sin Fronteras.

Además, desde la UE se ha dañado la libertad de prensa con la directiva sobre secretos comerciales, denunciada como un instrumento para impedir la divulgación del comportamiento ilícito de las empresas y que en noviembre del 2018 ya fue utilizada en Francia para negar acceso a Le Monde a datos oficiales en el caso del escándalo de los implantes defectuosos. La nueva directiva en trámite sobre protección de los informantes también ha sido denunciada por la Federación Europea de Periodistas, la OSCE y la ONU como una trampa legal para impedir que se produzcan filtraciones.

La propia opacidad de la UE ha quedado en evidencia esta semana cuando el Tribunal de Justicia Europeo ha sentenciado que la Comisión Europea y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (ESFA) no pueden seguir negando el acceso a los estudios sobre la toxicidad y el carácter cancerígeno del polémico herbicida glifosato.