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Cinco partidos se disputan la victoria sin un claro favorito

¿Quién ganará en Catalunya?

MARIA TITOS

¿Quién ganará en Catalunya?

Joan Tapia

Las elecciones del 28-A serán decisivas para el futuro de España y pueden acabar siéndolo también para Catalunya

Catalunya aporta 47 diputados a los 350 que forman el Congreso de los Diputados. Su actitud -y más cuando no hay mayoría absoluta- es decisiva para la conformación de los gobiernos y acabamos de ver que la decisión de los 17 diputados independentistas (9 de ERC y 8 de CDC) de votar -junto a la derecha- contra los presupuestos ha forzado la convocatoria de elecciones generales. Cómo vote Catalunya el 28-A puede ser pues relevante para la próxima legislatura.

Pero el panorama es muy líquido. Mucho puede depender de lo que pase con la candidatura de la antigua CDC, seguramente Junts per Catalunya (JxCat), que no sabemos si será del PDECat, o de Puigdemont, o de un mixto de los dos. Y también de la actitud final de las CUP que -contra su tradición- pueden esta vez concurrir a las elecciones españolas. Cualquier intento de análisis sólo puede ser pues provisional.

Una de las riñas más decisivas puede enfrentar a dos de los presos polítcos más emblemáticos, Oriol Junqueras y Jordi Sànchez

En principio hay cinco partidos, o coaliciones, que pueden ganar. En Comu Podem (ECP), que sacó el 24,5% de los votos y 12 diputados en el 2016. ERC, que obtuvo el 18,1% y 9 diputados y que parecía la gran favorita. El PSC, que fue el partido históricamente dominante en estas elecciones, pero que en el 2016 solo sacó el 16,1% y 7 escaños. La lista de la antigua CDC -que está teniendo un parto difícil- y que ganó en el 2012 con Duran Lleida de cabeza de cártel (¡como cambia todo!) y que en el 2016 sacó el 13,8% y 8 diputados. Y finalmente Cs, que en el 2016 fue el último de la cola con sólo el 10,9% y 5 diputados pero que en las últimas elecciones catalanas (las del 2017) fue la primera lista con el 25% de los votos. Y es posible que veamos -como en las catalanas del 155- una lucha sin cuartel entre las dos listas secesionistas: la de ERC, liderada por Oriol Junqueras, y la de JxCat con Jordi Sànchez a la cabeza.

¿Quién ganará? Es difícil que ECP, cuya líder Ada Colau no se presenta, pueda repetir los éxitos del 2015 y 2016 con Xavier Domènech de candidato. Por la crisis general de Podemos y por la fallida apuesta del 2017 contra el 155, cuando perdió votos hacia el independentismo y el constitucionalismo y tuvo unos pésimos resultados que acabaron llevando a la dimisión de Domènech. Ahora Colau planta cara con Jaume Asens, un abogado próximo a los grupos antisistema y con buenas relaciones con Pablo Iglesias y líderes independentistas. ¿Cuántos muebles podrá salvar?

ERC lo tenía todo a favor. Sabe que puede ganar, pero que tiene factores en contra. Por eso intenta consolidarse con Oriol Junqueras, con el 'glamour' de no haber huido, abriendo la lista. Gabriel Rufián no aguantaba. Y Junqueras será fuerte frente a JxCat, si al final coloca a Jordi Sánchez, y puede limitar las fugas hacia las CUP (si se presentan) y, en el polo opuesto, el goteo hacia el PSC para que Pedro Sánchez no sea desalojado de La Moncloa por el tripartito de derechas. Junqueras será además el candidato a las europeas y a la presidencia de la Comisión de Bruselas de un puñado de eurodiputados independentistas. Hábil jugada, pero ¿quién será la cara real -y creíble- en Madrid sin el veterano Joan Tardà, que era respetado por todos?

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El PSC ganaba siempre estas elecciones y llegó a tener 25 diputados. Sin el PSC, el PSOE no puede ganar, y sin el PSOE el PSC pierde fuerza. Ahora Iceta ha recompuesto un partido al que el independentismo dio por liquidado, que tiene dos ministros -Meritxell Batet abrirá la lista y Borrell, candidato a Europa, es un freno a Cs- y la idea de salvar al soldado Sánchez puede hacerle recibir parte del voto útil contra el nuevo 155 de Casado. Encuestadores serios dicen que el 28-A se votará en clave española: ¿quién quiere que gobierne en Madrid, Pedro Sánchez o la derecha? Ante una pregunta similar, Felipe González siempre batió a la más potente CDC, la de Pujol y Miquel Roca.

¿Y Cs? Las legislativas le sientan mal. Su fuerte es el voto antinacionalista en las catalanas. En las legislativas del 2016 fue el último con el 10,9%, pese a que en las autonómicas anteriores (las plebiscitarias) ya sacó un 17,9%. Por eso Rivera ha sacado del Parlament a Inés Arrimadas y la pone en la lista de Madrid. Es combativa y tiene buena imagen, pese a cosas raras como su viaje pasional a Waterloo. Es la apuesta para intentar conservar el máximo posible del 25% de las últimas catalanas. Arrimadas tiene el suelo del 10,9 % que Cs ya tuvo en las legislativas del 2016. Su misión es comer del 13,3% que el PP obtuvo aquel año, cuando el electorado conservador apostó por mantener a Rajoy en La Moncloa.