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Retrato personal y político

Jordi Cuixart, durante su declaración en el Supremo.

TRIBUNAL SUPREMO (EFE)

¿De qué tiene miedo Cuixart?

Núria Iceta

La lectura de 'Tres dies a la presó', el libro-entrevista de Gemma Nierga, me confirman que estamos ante un hombre excepcional, al que seguro que no le gusta que empiece a hablarse de 'cuixartismo'

He devorado Tres dies a la presó, el libro-entrevista de Gemma Nierga a Jordi Cuixart. Los indicios que tenía se han confirmado. Cuixart es un hombre excepcional, al que seguro que no le gusta que se empiece a hablar de cuixartismo. El retrato que se desprende de la primera y la segunda parte del libro (su perfil más personal y su estancia en la prisión) es el de un hombre libre, libre porque no tiene miedo. Y es eso lo que más me ha impresionado.

Le había leído algo en este sentido, pero es que esta idea está presente en toda su trayectoria. Cuixart tiene miedo de tener miedo y que este miedo limite su libertad. Tiene miedo de no verse coherente en lo que dice y lo que hace. No tiene miedo de la gente. No tiene miedo del cambio. No tiene miedo de amar, porque no pone límites a compartir, a ponerse a disposición del otro. No tiene miedo de morir, que no quiere decir que lo quiera, porque siente que su vida está llena. No tiene miedo de manifestar sus ideas sin esconderse, y se siente lo suficientemente libre como para criticar el sistema de partidos, para reconocer errores o para explicar por qué estaba en contra de la huelga de hambre (con el debido respeto a quien la hizo). Yo no sé cómo se hace para gestionar políticamente esta libertad, para traducir eso que Jordi Cuixart quiere en el día a día. Si no fuera que dice que no quiere entrar en la política institucional, creo que compartiría buena parte del fundamento político que Raül Romeva argumenta en Esperança i llibertat.

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De la tercera parte, la más política, me quedo con la impresión de que las respuestas a unas preguntas honestas y no complacientes de Nierga no son tan cristalinas. Me han faltado repreguntas (ya te las haré yo por carta, Jordi) sobre la lectura que hace del procés y en particular de los tempos del 2017 y sus efectos sobre el conjunto de la sociedad catalana. Quizá ella no se vio capaz de hacérselas a él con un cristal de por medio. Tal vez la libertad de él es en esto inseparable del destino de sus compañeros. Una nueva demostración de todos los perjuicios y ninguna ventaja de haberlos encerrado en la cárcel.