25 oct 2020

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Análisis

José Antonio Nieto y Juan Ignacio Zoido, cuando eran secretario de Estado de Seguridad y ministro del Interior, respectivamente, en agosto del 2017.

EFE / DIEGO PÉREZ

¿Qué pasó el 1 de octubre?

Joan Tapia

No es muy creíble que las cargas policiales fueran autorizadas solo por un secretario de Estado

El exsecretario de Estado de Seguridad José Antonio Nieto ha sido este lunes el testigo principal en el Tribunal Supremo. Y al contrario que sus superiores, asumió la responsabilidad de lo acaecido el 1 de octubre.

Según Nieto, desde que se informó de la decisión de enviar efectivos policiales para colaborar con los Mossos a impedir el referéndum, el 'conseller' Joaquim Forn y el mayor Josep Lluís Trapero expresaron reticencias. Dijo -suena a evidente- que la reunión de la Junta de Seguridad del 28 de septiembre fue surrealista. De una parte, estaban los que querían hacer efectiva la orden de impedir el referéndum. De la otra, los que lo habían convocado y querían que se celebrara. La Generalitat insistió en que la orden judicial decía que se debía garantizar la seguridad de las personas mientras que el Estado subrayó que lo ordenado era impedir el referéndum.

Y la diferencia estalló el 1 de octubre. Los Mossos informaron de que el referéndum no se podía celebrar, pero sin ejercer acciones coactivas. La Policía y la Guardia Civil recurrieron a la fuerza para desalojar -o intentar desalojar- los colegios electorales que ya habían sido ocupados. Los Mossos advirtieron, pero poco más, y la Policía y la Guardia Civil sacaron las porras con una contundencia -se vio en televisión- que Nieto calificó de proporcionada. Unos actuaban condicionados por un poder y un clima social para los que el referéndum era una aspiración y otros obedecían sin complejos una orden judicial para impedirlo.

Nieto concluye que, si el mando de los Mossos hubiera obedecido la orden judicial, no habría pasado nada grave y no habría habido referéndum. ¿Hubo desobediencia a la orden judicial? Parece que sí. ¿Suficiente para acusar al 'conseller' Forn y al mayor Trapero -no inculpado en esta causa- de rebelión? ¿Hubo actos violentos el 1 y el 3 de octubre? Es difícil de negar, pero eso no implica un alzamiento violento, que es como el código penal define la rebelión. ¿Hubo intento de rebelión si se conectan estos actos con las leyes aprobadas -inconstitucionalmente- por el Parlament el 6 y 7 de setiembre, que es sobre lo que versó la sesión de tarde del Supremo?

Cuesta creer que Nieto ordenara las cargas policiales -negó absurdamente el calificativo- contra civiles sin consultar al ministro del Interior. Y lo de proporcionadas es muy discutible.

Fallo previo

En respuesta a Xavier Melero, abogado de FornNieto admitió que los Mossos intervinieron bien en ciertos momentos. Y Melero subrayó los cambios en las instrucciones de la fiscalía, introducidos por la magistrada del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, que alteraron los esquemas previos, cosa que Nieto tuvo que admitir. Además, las urnas llegaron a todos los colegios, lo que indica un fallo previo que la Policía y la Guardia Civil no podían aquel día subsanar.

El 1 de octubre la legalidad chocó con una seudolegalidad catalana y cierto clima social. Y, no podía ser de otra manera, la legalidad se impuso. ¿De forma proporcionada o excesiva? Hay unos 50 mandos policiales acusados. Pero no es eso lo que se discute ahora en el Supremo.