06 jun 2020

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análisis

El palco del Camp Nou, en el primer clásico de la copa. Florentino Pérez (a la izquierda de Bartomeu).

Se amplía la leyenda del Madrid

Antonio Bigatà

El Barça ha sido particularmente cruel al eliminar al Madrid de la Copa sin dejarle siquiera la excusa de que fue otro partidazo excepcional de Messi o que hubo unos goles imposibles del argentino decantando ese partido en el que los madridistas, dicen, jugaron tan bien. Es seguro que al mundo blanco tampoco les gusta otra interpretación de lo sucedido: los culés ganaron en el Bernabeu por 0-3 sin necesitar siquiera hacer un partidazo. Reconocen que a ellos les faltó la pegada que tenían con Cristiano Ronaldo y poco más.

El entorno del nunca suficientemente alabado campeón del Mundialito de clubs no va más allá de decir eso. Si lo hiciesen los periodistas del clan tendrían que aludir otra vez al precio de saldo que fijó la miopía de Florentino para la salida del portugués,  a la falta de reflejos de Florentino al no sustituirle, a la soberbia de Florentino apostando como único fichaje del año al fruto del hurto con alevosía nocturnidad de Lopetegui, el afamado seleccionador del equipo de la Madre Patria, y de la impotencia de Florentino al ir dejando pasar los meses sin poner remedio al desplome.

La prensa dependiente de la capital  tampoco profundiza en otra cuestión vergonzante: ¿porqué el otrora señorial Real Madrid no ha sancionado a Casemiro, desde ahora hermano de sangre de Sergio Ramos (hay gente que incluso los relaciona a gritos o susurros con una misma madre) por su simulación antideportiva de una agresión grave en el partido ante el Levante?. Fue un incidente que amplía la leyenda del Madrid. Claro que esa es también una responsabilidad de la Federación Española por no actuar de oficio contra un engaño manifiesto al árbitro, así como de no abrir una investigación sobre lo que debió suceder en la sala oscura del VAR cuando los árbitros concentrados allí no supieron ver lo que mostraba claramente la televisión.

Miércoles definitorio

Para el Barça el partido importante de la semana fue el del miércoles, definitivo de cara a un título. El Real Madrid le falló a lo que podríamos denominar 'La Situación' al no poderle  evitar -por enésimo año consecutivo- los siempre ruidosos prolegómenos institucionales de la final, esta vez en Sevilla. Lo de hoy, el partido de Liga, con la diferencia de puntos existente en la tabla clasificatoria, es menos trascendente, aunque al barcelonismo le gustaría una nueva salutación alegre de su equipo a la llegada de la libertad provisional para Sandro Rosell, sometido a un arbitraje tan discutido como otros que ya conoce el mundo barcelonista. En cualquier caso si esta noche hay otra fiesta azulgrana todos agradeceremos que los culés la celebren sin imitar el gesto que ha empezado a popularizar... ¿cómo se llama el entrenador del Atlético, 'Si Meone' o 'Si Coglione', no lo recuerdo?.  

Ter Stegen cubre la portería en un remate de Lucas / MANU FERNÁNDEZ (AP)

Una pequeña reflexión sobre el juego del Barça. La sólidez general mostrada en el Bernabéu tuvo como guinda la carta de presentación de Dembélé anunciando lo que piensa hacer allí mismo en los próximos años. El equipo actuó aceptablemente pese a que Messi no tuvo una actuación despampanante. También brilló la enésima confirmación de Ter Stegen (a quien empiezan a reconocer como uno de los mejores porteros del mundo pese a que en la capital de España siempre han reservado ese honor para Oblak, como alardeando de que son objetivos y no unos vendidos al madridismo). 

A partir de ahí, ¿se ganará todo? Eso es muy difícil, pero sabemos que va a intentarse. Se precisa acierto y dosificación. Por cierto, respecto a ésto último, me llega el rumor de que la otra noche Messi se reservó precisamente para hoy, en Liga, en el mismo Bernabéu. Si esta noche le toca darlo todo acabará tocándoselo todo a ellos, como diría ese 'Si Meone' o 'Si Coglione' que citaba antes..