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Al contrataque

Jorge Ramos, periodista mexicano de la cadena Univision.

Reuters

No dejar de preguntar

Ana Pastor

Sorprende que en Miraflores no supieran que Jorge Ramos siempre pregunta con dureza. A Maduro y a Trump

Ya no podremos escuchar las respuestas. Me temo que todo el material del periodista de Univisión, Jorge Ramos, en su entrevista con Nicolás Maduro ha sido destruido o algo por el estilo. Ramos y su equipo fueron retenidos varias horas en el Palacio de Miraflores tras una interrupción abrupta de la conversación entre dignatario y periodista. Según ha contado el propio Ramos, la primera pregunta fue desde el principio una declaración de intenciones: ¿debo llamarle presidente o dictador? Es evidente que la pregunta no debió gustar a Maduro. Y habrá quien cuestione al periodista por hacerla.

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Pero Ramos tiene una ventaja que en Miraflores no supieron medir. Sorprende que no recordaran que este periodista siempre ejerce con dureza. Está curtido en mil batallas. Y el gran enemigo de Maduro, Trump, sufrió también sus preguntas hasta el punto de que le expulsó de una rueda de prensa entre comentarios racistas por su origen mexicano. Es más... Trump llegó a publicar el número de teléfono móvil de Ramos en twitter cuando el periodista le pidió una entrevista al entonces candidato a las primarias del Partido Republicano.

 Han pasado unos años y ahora Maduro le ha confiscado el móvil al mismo periodista. Y su equipo ha borrado todo lo que había en él tal y como Ramos pudo comprobar antes de ser deportado a Estados Unidos desde Caracas. También borró el vídeo que el propio Ramos grabó en Caracas con gente comiendo de un camión de basura y que quiso enseñarle a Maduro en la entrevista fallida. Pero ese vídeo ya había sido enviado a otros contactos antes.

Ramos y Chávez

Como digo, Ramos no es nuevo en la profesión. No lo es para los presidentes de Estados Unidos ni para los de Venezuela. Entrevistó a Hugo Chávez en 1998 recién llegado a la presidencia y arrancó la entrevista hablándole del miedo que despertaba su presencia en algunos sectores. Después le preguntó si Cuba era una dictadura, a lo que Chávez, por cierto, respondió que sí. En el año 2000 volvieron a encontrarse. Sabedor de lo que le esperaba, Chávez trató de asustarle. Se lo llevó a hacer la entrevista a una cancha de baloncesto en mitad del campo y rodeó al periodista de decenas de partidarios y militares que reaccionaban contra Ramos ante las preguntas incómodas. Y fueron varias. Ramos llegó a hacerle siete veces la misma. Chávez le dijo varias veces “eso es basura. Repites basura”. En el momento de máxima tensión, el entonces presidente de Venezuela pidió un café e invitó a Ramos a tomarlo con él mientras seguían con la entrevista. El periodista volvió a Estados Unidos y aquella entrevista fue emitida. Aún hoy puede verse en las redes sociales. Todo un ejercicio de periodismo del que no podremos disfrutar con la realizada a Maduro esta semana.