¿Falta mucho para llegar a Sevilla?

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Antonio Machado.

Antonio Machado.

Eso preguntó Ana Ruiz, madre del poeta, a Antonio. Machado sabía que no volverían a su Sevilla, ni olerían más el azahar de sus naranjos y limoneros; la necesidad hacía que se cambiara de camisa con su hermano, pero nunca se cambiaría de chaqueta.

En el aniversario del fallecimiento del poeta, Pedro Sánchez va a ColliurePedro Sánchez. En su campaña, Sánchez quiere asociarse con la emoción sin enjugar de los perdedores y reclama diálogo y concordia. Le va bien en un momento de crispación y embestidas. Que pregunte al poeta por qué no podía volver, por qué engañaba a su madre. Machado le hablará: en Sevilla lo esperaba Queipo de Llano que, en un error propio de un régimen golpista y fascista, pero novel, que diría el diputado popular Juan Van-Halen, había asesinado a García Lorca e iba ya por miles de errores.

Pablo Casado se ha incorporado al postureo machadiano con un tuit. Que escuche al poeta, que aún suena, mientras en Sevilla yace en la Basílica de la Macarena el virrey de Andalucía, Queipo de Llano, protegido por los suyos, cuya memoria pretenden extinguir por exigencias de la extrema derecha.

Machado nació en la calle Dueñas, como Manuel Chaves Nogales, que escribió y predijo sobre Catalunya, que tampoco podía volver y por eso descansa también en tierra extraña, en Londres; Luis Cernuda, nacido en la calle Acetres, muy cerquita , tampoco. Yace en Ciudad de México. Cernuda, por homosexual, estaría pronto en una de las listas que elaboran los socios de PP y Ciudadanos. Todo eso y más, señor Casado.

Y con todo, desde el cinismo, Casado invoca a Machado, mientras divide España cada día en pedazos, en un lenguaje guerracivilista, sin dudar en dirigirse a sus oponentes como Frente Popular. Las cabezas de la España de hoy son como las del poeta, embisten más que piensan.

Sánchez se cruzará con Inés Arrimadas. Inicia su huida a Madrid por el Camino Español a Waterloo, como los piqueros de los Tercios. La líder del partido más votado y de la oposición no ha podido con Catalunya y se va. Si Catalunya se independizara alguna vez, para qué serviría Ciudadanos. No pueden vivir sin Catalunya, ni los toledanos, al parecer, sin Juan Carlos Girauta. Esto no se entiende si no es compartiendo lectura de encuestas con Albert Rivera. No habrá sorpaso al PP, y entonces se le viene abajo la contrapartida por Moreno Bonilla en Andalucía, con el apoyo de la extrema

derecha, por supuesto. Rivera, ante las embestidas demoscópicas, ha apretado el botón del pánico, incluso contra Arrimadas, que quería hace apenas días ser presidenta de la Generalitat.

Sánchez sabe que para tener posibilidades necesita acallar a los suyos, está en tono apaciguador en Andalucía, reservorio de votos, y predica la paz, mientras evita las embestidas de todos. Parece como si hubiera leído al poeta: "Camorrista, boxeador; zúrratelas con el viento".

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Machado se le acepta, hasta con matices, pero no se le puede usurpar. Decía: "Para dialogar, preguntad primero; después... escuchad".

Si tan machadianos son podrían empezar por leerlo y, por qué no, hacer de este último verso el motivo principal de su campaña.