10 ago 2020

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Ventana de socorro

Reflexionar con Chaves Nogales

EFE / INSTITUTO CERVANTES

Reflexionar con Chaves Nogales

Ángeles González-Sinde

Los tiempos convulsos del periodista republicano, exiliado por la guerra civil, y los nuestros son dos paradas de un viaje que vale la pena mirar como unitario: el del ascenso de extremismos y nacionalismos, su caída y su nuevo resurgir

El pasado martes se inauguró en la delegación de la Comisión Europea en Londres una exposición de la Universidad de Sevilla sobre Manuel Chaves Nogales, el periodista republicano. Junto a los paneles que reproducían portadas de sus libros, fragmentos de crónicas o el itinerario de su periplo en aeroplano por Europa persiguiendo las noticias en los años 20, se agolpaban en recepción folletos tanto para persuadir a los escépticos 'brits' sobre las bondades de la Unión Europea, como para informar a los preocupados residentes europeos en UK ante el inminente 'brexit'.

Era un extraño contraste. No diré que el contexto del que fue testigo Chaves Nogales sea el mismo. Por suerte los enfrentamientos políticos hoy se dirimen en las urnas y los muertos no se cuentan por millones, pero aquellos tiempos convulsos y los nuestros son dos paradas de un viaje que vale la pena mirar como unitario: el del ascenso de extremismos y nacionalismos, su caída y su nuevo resurgir.

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Chaves Nogales, según sus propias palabras era “un pequeño burgués liberal, ciudadano de una república democrática parlamentaria” que creía en Europa, puesto que en lo profesional la recorrió de arriba abajo y en lo personal envió a sus hijas a un internado inglés para que recibieran una educación cosmopolita. En Londres estaba en julio del 36 recogiéndolas para las vacaciones cuando Franco dio su golpe de Estado. “Antifascista y antirrevolucionario por temperamento” afirma “un hombre como yo, por insignificante que fuese, había contraído méritos para haber sido fusilado por los unos y por los otros”. En 1937 se exilia, primero en Francia con la familia, hasta que entran los nazis y se reubica en el Reino Unido, enviando a su mujer e hijos a España a esperar el fin de la guerra mundial. Su nieto Anthony nos habló de la última carta que les dirigió antes de morir. Preguntaba por todos, pero en especial por su pequeño hijo Pablo. “¿Cómo está? ¿Reflexiona?”. Esa es la petición que quedó en el aire en la sede de la UE: más reflexión sobre lo que nos está ocurriendo y menos actuar movidos por emociones.