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EL ARTÍCULO Y LA ARTÍCULA

Prehistórica hemeroteca

Prehistórica hemeroteca

Juan Carlos Ortega

Entre los periodistas más incisivos se ha puesto de moda utilizar la hemeroteca para poner de manifiesto las contradicciones en las que caen tantas veces los políticos. Aunque en principio parecía una buena idea, lo cierto es que, en la práctica, no sirve para nada. La persona cuestionada por sus opiniones pasadas da un giro argumental y justifica su cambio de postura en tan solo cinco segundos: «La situación no es la misma»; «Sigo pensando igual, lo que ha cambiado es el escenario», y demás salidas del apuro que suelen resultar, por desgracia, victoriosas a ojos de sus fans.

Creo, sinceramente, que debería dejar de utilizarse la hemeroteca con los políticos, que siempre se escapan con astucia, y empezar a aplicárnosla a nosotros mismos. No a los votantes; hablo de a la humanidad entera. 

¿Acaso no hemos cambiado desde que, hace dos millones de años, empezó el Homo sapiens a hacer de las suyas en aquella África antigua? Enfrentarnos a nuestros cambios de opinión y de hábitos podría dar motivo para la reflexión profunda. Una Ana Pastor, elegida entre los millones de periodistas del mundo, debería sentar en su plató de televisión a un representante de la especie humana y someterlo a la hemeroteca más dura de la historia.

Ahí estarían, el periodista y el ser humano, cara a cara. No tenemos vídeos de la prehistoria para que el humano, tragando saliva, explicara las inquietantes contradicciones en las que ha ido cayendo milenio tras milenio, pero por suerte contamos con una versión intelectual del vídeo: la prueba científica.

La Ana Pastor mundial iría dando paso a argumentos científicos que confirmarían nuestro vaivén intelectual. «Usted, humano, ahora dice que ama el diálogo y valora el respeto al diferente, pero mire lo que pasó hace 200.000 años, ya fuera de la madre África». Y entonces, un paleoantropólogo, a modo de colaborador chispeante, mostraría los últimos artículos científicos en los que se habla de la relación entre sapiens y neandertales. «¿Qué tiene que decirnos, humano? La hemeroteca no miente. !Mire usted qué cosas hacía!». Sin duda, la respuesta del humano, como la del político ante situaciones análogas, sería: «Bueno, tenga usted en cuenta, Ana, que la situación ha cambiado, pero yo sigo siendo esencialmente el mismo. Mi ADN es sapiens y en eso no ha habido variación».

Pues eso, que la hemeroteca no sirve para nada; tan solo para responsabilizar de nuestros cambios a los demás, cosa que al Homo sapiens, ciertamente, se nos da bastante bien.