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Al contado

Imagen de una manifestación de pensionistas en Bilbao, en febrero del 2018.

EFE / MIGUEL TORRA

Pensiones ¿por qué no se puede?

Agustí Sala

Los partidos deberían escuchar más a los ciudadanos para evitar que calen los mensajes antidemocráticos

Si hay un lema de una fuerza política que caló con fuerza fue el famoso 'Sí se puede' de Podemos. Sirve para manifestar que no hay nada imposible. Tampoco en política. O eso podríamos llegar a pensar. 

Pero parece que la frase no era tan certera. En especial cuando se avecinan unas elecciones, sean generales como las del 28-A; o autonómicas y europeas, como las del 26-M. Tanto da.  El cortoplacismo se impone y priman los intereses partidistas sobre los generales.

A unos les incomoda que determinadas medidas engorden el activo del Gobierno y a otros quizás les viene grande lo de pactar o de formar parte de un foro, como la comisión del Pacto de Toledo, que debería nutrirse del consenso y en el que es preciso, por tanto, hacer concesiones en aras al acuerdo que debería perseguir el bien común.

Difícilmente podremos hallar soluciones para la sostenibilidad del sistema público de pensiones si las fuerzas parlamentarias son incapaces de ponerse de acuerdo en unas mínimas medidas.

Los 'tempos' políticos, centrados en el rendimiento electoral rápido, dinamitan cualquier posibilidad de pacto. Quizás es que hay temas esenciales que deberían pasar antes por otros organismos más neutrales, como apuntaba en un artículo en este diario el catedrático Guillem López Casasnovas.

Quién sabe. En todo caso, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) tiene su propia receta para solventar la sostenibilidad del sistema de pensiones. Y en dos plazos, uno a corto y otro a medio plazo. Y con medidas más indoloras que las que se sugieren quienes fomentan los instrumentos de ahorro privados como los planes de pensiones.      

Se ha demonizado a Podemos y echado la culpa de dinamitar el consenso del pacto de Toledo. Es probable que sea cierto, pero también lo es que durante casi tres años los partidos han sido incapaces de pactar, ya no medidas de obligado cumplimiento si no meras recomendaciones.

Porque esta comisión parlamentaria eleva consejos al Gobierno, que este luego podrá o no llevar a cabo. Baste como precedente la reforma de las pensiones aprobada por el PP en el 2013, que ignoró completamente este foro. No todo es tan fácil como buscar un único culpable. O ¿acaso todos los partidos, sin distinción, no se pusieron las pilas hasta que miles de pensionistas salieron a la calle?

Lo sucedido esta semana ratifica que los partidos viven muy de espaldas a las necesidades de quienes les votan, lo que les aleja de estos. Deberían de escucharles más para evitar que les atraigan los mensajes antidemocráticos. Deberían ser más responsables y combatir el descontento ciudadano. Y no digamos el de los pensionistas actuales y de los futuros, que se preguntan ¿por qué no se puede?