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Karyn Kusama.

Las madres de Karyn Kusama

Desirée De Fez

Me fascina cómo habla Karyn Kusama de la maternidad en sus películas. La representación de ese tema en el cine de género, especialmente de terror, me obsesiona. Y la directora de 'Destroyer: Una mujer herida' (2018), thriller que se estrena el viernes, es una de las cineastas que lo hacen con más coraje y, aunque no lo parezca porque se mueve en los límites, con más sensatez. No me gustan todas sus películas, pero las que me gustan me gustan mucho. Y da la casualidad de que en ellas, sea en primer plano o en segundo, la maternidad está presente.

Hace un tiempo, con motivo de un artículo sobre directoras de cine de terror que publiqué en 'GQ', tuve la suerte de preguntarle por su manera de abordar la maternidad. Sus últimas películas, 'The invitation' (2015) y 'Her only living son', su aportación a la antología de cortos de terror 'XX' (2017), trataban ese tema. Me dijo dos cosas que me ayudaron a entender por qué sus historias de madres e hijos me llegaban tanto aun sin verme reflejada claramente en ellas."La maternidad siempre ha sido un territorio rico para el terror, pero el verdadero tema tiene que ver con nuestra vulnerabilidad compartida", me contó. Y, a propósito del episodio de 'XX', añadió: "Como madre, me atraen las historias sobre cómo dejar de lado el control parental que tenemos sobre nuestros hijos cuando son bebés indefensos. Llegado un momento, nuestros hijos se separan y se diferencian de nosotros".

La directora de 'Destroyer' toca lo universal sin obsesionarse con buscar nuestra identificación

Ahí está en parte la clave. Sus visiones de la maternidad, a las que suma ahora la relación entre la protagonista de 'Destroyer' y su hija, son así de imponentes porque Kusama toca lo universal sin obsesionarse con buscar nuestra identificación. De hecho, no solo no se obsesiona, sino que boicotea las afinidades inmediatas al llevarse los relatos a terrenos alejados de lo común, manejar materiales graves (la maldad, la locura) o aferrarse a lo sobrenatural. Y, sin embargo, es más fácil -y, sí, claro, menos agradable- encontrarse en esas historias rotas que en tantas películas accesibles que convierten la maternidad en una serie de estereotipos y tópicos tan cómplices como superficiales y, a veces, humillantes.