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Elecciones anticipadas

Albert Rivera y Pedro Sánchez, en una imagen de archivo, ante el Congreso de los Diputados.

JOSÉ LUIS ROCA

¿Es factible un pacto poselectoral PSOE-Cs?

Joan Tapia

La gran dificultad no es solo aritmética; ambos partidos tienen una actitud radicalmente distinta sobre el 155

El PSOE es el primer partido en todas las encuestas, pero el fuerte declive de Podemos hace que la izquierda quede lejos (156 escaños en la de EL PERIÓDICO) de la mayoría absoluta. Entonces, si los independentistas más el PNV no tienen suficientes diputados para investir a Pedro Sánchez (o no quieren hacerlo), se abre un gran interrogante. En efecto, en todas las encuestas la suma de la derecha tiene fuerza para impedir la investidura de Sánchez con 156 escaños (o incluso 162 sumando los previsibles del PNV), pero tampoco parece que pueda alcanzar la mayoría absoluta.

¿Quién, pues, gobernaría? De inmediato reaparece la idea de un pacto PSOE-Cs, imposible hoy porque solo suman 117 diputados. En el sondeo de EL PERIÓDICO tampoco sumarían tras las elecciones porque se quedarían en 164, a 11 de la mayoría absoluta. Pero hay otras encuestas en las que llegan a 179 escaños. La diferencia se produce por la dificultad de apreciar cómo la emergencia de Vox puede afectar a la subida de Cs que se queda en un 1,4% en el sondeo de EL PERIÓDICO pero que en otro llega hasta el 5%.

La hipótesis del pacto PSOE-Cs puede ser pues aritméticamente imposible. Pero aun si suman el pacto sería muy difícil. La ejecutiva de Cs lo ha descartado solemnemente. Quizá no tanto por el discurso liberal de Cs y el socialdemócrata redistributivo del PSOE -eso se superó en el 2016 cuando Albert Rivera apoyó la fallida investidura de Sánchez-, sino por la actitud radicalmente contraria ante la crisis catalana, el punto central de la campaña. El PSOE apoya el diálogo y la desinflamación y Rivera insiste en exigir otro 155. Ese es el auténtico cuello de botella.

Es poco probable que el PSOE cambie de posición, al menos mientras lo lidere Sánchez. Y, además, las encuestas del fin de semana le dan la razón. En la de EL PERIÓDICO, el 87% de los catalanes, contra el 7%, prefieren el diálogo al 155 y en la totalidad de España la mayoría por el diálogo es también clara: 57% frente 32%. Incluso si excluimos a Catalunya ganan los contrarios al 155 aunque con menos margen: 46,3% a 43%.

Una ambición concreta

¿Es un dato suficiente para permitir un cambio de Rivera tras el 28-A? Mucho dependerá de la aritmética parlamentaria porque una ambición concreta puede hacer sumar fuerzas antagónicas. Lo hemos visto cuando la coincidencia de los objetivos de Carles Puigdemont, Pablo Casado y Rivera ha tumbado los Presupuestos de Sánchez.

Y hay otras razones. La popularidad de Rivera en España se debe, al menos en parte, a su buen resultado en Catalunya en diciembre del 2017 cuando Inés Arrimadas sedujo al 25% del electorado como voto útil contra el independentismo unilateral. Pero ahora parece que las actitudes de Rivera a favor del 155 y su alineamiento con el PP e incluso con Vox (en la plaza Colón de Madrid) no han caído bien entre sus electores catalanes. A Arrimadas la votó el 25% y Rivera ahora es solo el presidente de Gobierno preferido para el 9,5% de los catalanes.

Es un dato sobre el que la cúpula de Cs deberá reflexionar. Pacte o no al final con Sánchez.