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Ernesto Valverde, entrenador del Barça.

EFE / GUILLAUME HORCAJUELO

Y por fin suena el despertador

Sònia Gelmà

El Barça se fijó la Champions como objetivo; es el momento de demostrarlo

Si el sábado por la noche decidieron ustedes salir a cenar e informarse más tarde del resultado del Barça-Valladolid, tomaron una excelente decisión. Se ahorraron un suplicio de partido -especialmente en la primera parte- y, sin embargo, han podido celebrar el triunfo que, combinado con la derrota del Madrid, vuelve a aclarar el panorama liguero, lo que no significa que no se pueda oscurecer de nuevo. Pero lo que permite un buen cojín de puntos es que ni siquiera sea necesario ser fiable siempre, porque los perseguidores son los que no tienen margen de error.

El equipo cumple en la competición doméstica como quien ficha antes de entrar al trabajo y se viste de domingo para la Champions. Y puesto que no hay más remedio, aquí es donde se espera que valga la pena el tiempo invertido de aquellos que, pese a los reiterados ejemplos, siguen cayendo en el error de esperar algo de fútbol en un partido menor, o así tratado por el vestuario.

El equipo se fijó la Champions como objetivo. Y hasta el momento no solo ha demostrado que sabe discriminar los escenarios en los que debe brillar, sino que además lo ha hecho sin necesidad de perder comba en el resto de competiciones. Se les podría acusar de no haber comparecido en la Liga y la Copa si no fuera porque lideran una y están a un partido de jugar la final de la otra. Ya lo dijo Piqué: son incapaces de tirar un trofeo aunque se lo propongan.

Jugar a la carta es posible

Resulta difícil confiar en que lo de San Mamés o lo que vimos ante el Valladolid sea el preámbulo de un gran espectáculo. Porque no es solo un problema de intensidad sino sobre todo de juego, pero lo cierto es que ya hemos pasado por esta fase esta misma temporada. Cuando, ante el escepticismo general, el equipo despertó a tiempo y supo brillar en Londres ante el Tottenham, y luego ante el Inter. Llega un nuevo reto para demostrar que pese a ir contra la propia idiosincrasia del club, sí se puede jugar a la carta: activarse para la gran competición y volver a un estado de letargo en la Liga.

Más les vale, porque fíjense en Roma, una mala noche en Champions queda marcada en la memoria de una temporada. Y aunque los equipos van avisados, año tras año vemos como alguno se pierde en el retorno a la competición. El mismo Barça estuvo a punto de estrellarse en Londres ante el Chelsea el año pasado -aunque salvó el resultado-, y se metió en un buen lío ante el PSG hace un par de temporadas.

Vuelve el torneo marcado por el grupo sin disimulo y necesitan mejorar mucho para estar a la altura. Lo harán. Porque, de no ser así, Europa no perdona. Este martes, a las nueve de la noche, suena el despertador y, por fin, podremos ver un buen partido de fútbol. O eso esperamos. Cuestión de fe.