Ir a contenido

Editorial

Vivir en naves industriales abandonadas

Condenar a la invisibilidad a personas sin recursos y atrapadas en un laberinto legal nunca es una solución

Nave industrial de Can Feu, en Sabadell.

Nave industrial de Can Feu, en Sabadell. / ANNA MAS

Algo parecido a un techo, eso es todo cuanto ofrecen antiguas fábricas textiles abandonadas del Vallès a personas sin recursos que viven atrapados en un laberinto legal sin salidas dignas. La mayoría son migrantes sin papeles que, por no tener la nacionalidad, no pueden acceder al mercado laboral y que, por no tener contrato, tampoco pueden tramitar sus papeles. Además, por no haber sido desahuciados tampoco los ayuntamientos pueden hacer mucho más que ayudarles con lo más básico. Apenas unos vales de comida y la posibilidad de acceder a los servicios de entidades que les facilitan ducha y ropa.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Se calcula que una treintena de personas viven en estas condiciones infrahumanas en Sabadell, otro tanto ocurre en Terrassa. No solo es un problema de salubridad, sino que habitar esos espacios ruinosos puede provocar accidentes que pongan en riesgo sus vidas. Desplomes o incendios que también son un peligro para el entorno. La situación de marginalidad de estas personas no deja de retroalimentarse por la incapacidad de las instituciones. En el fondo del problema se encuentra una ley de extranjería que conduce a la explotación o la delincuencia a miles de personas. Una fuente de conflictos sociales que produce recelos en los vecinos y que, al fin, solo sirve para alimentar el discurso del miedo que lanza la ultraderecha. Condenar a personas a la invisibilidad y al sufrimiento nunca es una solución, tan solo la prueba de la incapacidad para anteponer la justicia social a la discriminación.