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Editorial

Información contra la ablación

En lucha contra la mutilación genital femenina es fundamental involucrar a las madres y también a los padres de las niñas

Juicio en la Audiencia de Barcelona a un matrimonio acusado por la ablación de sus dos hijas.

Juicio en la Audiencia de Barcelona a un matrimonio acusado por la ablación de sus dos hijas. / RICARD CUGAT (ARCHIVO)

Información y más información. Esta es la clave para concienciar a los padres y combatir la ablación. En el 2018, los Mossos d’Esquadra evitaron la mutilación genital femenina (MGF) de 15 menores catalanas. Seis más que en el 2017. Aunque hay que celebrar esas intervenciones, el recurso policial delata un fallo en el trabajo previo con las familias, ya que los Mossos son el último recurso de urgencia.

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La mutilación parcial o total de los genitales externos femeninos es una práctica milenaria arraigada en algunos países de África y seguida tanto por familias cristianas como musulmanas. Catalunya es la comunidad española con más mujeres originarias de países practicantes de la MGF, por lo que cabe redoblar los esfuerzos para transmitir las terribles consecuencias de esa práctica. No solo las hemorragias, anemias o infecciones son elementos de riesgo para las niñas mutiladas, sino que toda su vida se verá afectada por molestias sexuales y complicaciones en el parto.

Los expertos apuntan que la mayoría de los padres, cuando conocen las terribles consecuencias de la práctica, deciden no realizarla. Para ello es fundamental involucrar en el combate a ambos progenitores. En su tradición, la abuela paterna es quien decide mutilar a la niña y solo su hijo puede negarse. Para esas comunidades, la MGF se entiende como un símbolo de pureza a los ojos de Dios. La labor policial es importante, pero previamente solo la información puede derribar los falsos mitos.