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Peccata minuta

Oriol Junqueras en su declaración en el juicio del ’procés’.

EFE

Realidades paralelas

Joan Ollé

Más de uno debió tener la sensación de vivir una realidad paralela al ver al «preso politico» Junqueras ejerciendo de fiscal

Me pasé el jueves ante el televisor, concediéndome apenas algún receso para estirar las piernas e ir al lavabo, como los de la sala del Supremo. Por la mañana, Oriol Junqueras exhibió desacomplejadamente su oronda convicción de que la cosa no iba con él, que no había cometido delito alguno, ya que delinquir es incompatible con el proceder de las buenas personas como él. (Pregunta inocente -o malvada-: ¿Es propio de buenas personas -o malvadas- dejar tiradas en la puta miseria a 100.000  almas dependientes por no firmar los Presupuestos de Sánchez?) Junqueras se juzgó y absolvió por sí mismo sin recabar siquiera la opinión del triplete acusador, que escuchó con cara de tragasables la lección inaugural. Más de uno debió tener la sensación de vivir una realidad paralela al ver al «preso politico» ejerciendo de fiscal.

Joaquim Forn y su sensacional abogado Xavier Melero sí acceptaron responder a las preguntas de la acusación, Vox aparte, dejando al fiscal y a la abogada, reiteradamente amonestados por el juez Marchena, muy cerca del ridículo. A la señora Seoane no le cabía en la cabeza que un 'conseller' de Interior independentista no lanzase a sus 'mossos' a favor de la causa, manteniéndose fiel en todo momento (Forn 'dixit') a los acuerdos de coordinación policial. Tal vez la letrada no supo imaginarse a sí misma en este binomio Jekyll-Hyde entre profesionalidad e ideología. No como el meticuloso Melero, a quien asistir a las tertulias fundacionales de Ciutadans y a una manifestación de Societat Civil no le incapacita para buscar partículas de verdad objetiva vengan de donde vengan.

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A las seis y cuarto de la tarde sentí aquella desazón que te invade al finalizar el último episodio de la última temporada de una serie con la que has convivido en realidad paralela con tu quehacer diario, y, para no quedarme huérfano definitivamente, me entregué a 'Tot es mou', programa de TV-3 conducido por Helena Garcia Melero (ya van dos). Allí estaban Jaume Barberà, Bernat Dedéu,  Albano Dante Fachín, Pilar Calvo, Iu Forn (ya van dos), Empar Moliner, Elsa Artadi y la ubicua Rahola, que convocó a la audiencia a la manifestación de este sábado.  El bando único no dudó en disentir acaloradamente sobre aquello en lo que todos sus  integrantes estaban plenamente de acuerdo. Luego llegó 'Està passant', con Toni Soler, en cuya pausa publicitaria apareció Garcia Melero (y ya van tres) presentando una campaña de la Generalitat, así como un anuncio de que, en breve, la misma cadena emitiría 'Polònia', programa coproducido por Toni Soler y TV-3.

Para rematar la faena, Xavier Graset entrevistó en '3/24' a Joan Tardà y a Elisenda Paluzié. Y un servidor, abatido por tanta realidad paralela, añoró la ecuanimidad de Marchena.