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Debate municipal sobre la ampliación del museo

La batalla de Barcelona se juega, una vez más, en el Raval

TRINO

La batalla de Barcelona se juega, una vez más, en el Raval

Iolanda Fresnillo

En el conflicto sobre el Macba está en juego el derecho a la ciudad, no solo el destino final de la capilla de la Misericòrdia

Las próximas semanas son clave para definir el futuro de la capilla de la Misericòrdia. El espacio que antes ocupaba la capilla fue cedido de forma gratuita al Macba por el gobierno de Xavier Trias, en el 2013, para ampliar el espacio expositivo del museo. Una plataforma formada por vecinas y trabajadoras del CAP Raval Nord ha recogido más de 6.500 firmas para instar al pleno del Ayuntamiento de Barcelona a que rescinda la concesión al Macba y se destine el espacio a la ampliación del CAP. Pero el PSC lleva este martes a comisión una petición para que el debate no tenga lugar en el plenario sin el  previo del Macba sobre alguna de las ubicaciones alternativas a su ampliación que ha ofrecido el ayuntamiento.

Hay que tener en cuenta que el ayuntamiento tiene fundamento jurídico para ejecutar la retirada de la cesión al Macba. Los pliegos de concesión especifican, entre las causas de extinción del contrato, "la no puesta en funcionamiento del equipamiento en un plazo máximo de cinco años" y "por causa de interés público". Los cinco años han pasado y el ayuntamiento dispone ahora de una causa de interés público, la necesaria ampliación del CAP.

Ampliar o cerrar el círculo

El Macba abrió sus puertas en 1995 con 14.000 metros cuadrados y, entre el 2006 y el 2013, se amplió hasta los 19.555 metros cuadrados, incorporando la capilla y el Convent dels Àngels y el antiguo edificio del Foment de les Arts i el Disseny, un conjunto que ocupa la práctica totalidad del perímetro de la plaza de los Àngels. La ampliación en la capilla de la Misericòrdia permitiría cerrar el perímetro, y la plaza de los Àngels se convertiría más que nunca la plaza del Macba. Si la estrategia del Macba no es solo ampliarse, sino cerrar el círculo, las propuestas que ha presentado el ayuntamiento difícilmente serán aceptadas.

Desde esta perspectiva, lo que está en juego en el Raval no es solo el destino final de la antigua capilla de la Misericòrdia. Lo que está en juego es el derecho a la ciudad. Hoy deberíamos plantearnos cómo decidimos las cuestiones que configuran la ciudad y responder preguntas como: ¿En el Raval se deben potenciar los equipamientos culturales de ciudad o ya hay una saturación de este tipo de entidades en el barrio? Más allá de la necesidad de ampliar y mejorar las instalaciones del CAP, ¿hay que dotar al territorio de más equipamientos de servicios para el vecindario? Más allá que la plaza de Terenci Moix, ante el actual CAP Raval Nord, sea o no apta para la ampliación del CAP (por la subestación eléctrica que hay en el subsuelo), ¿es positivo que un territorio tan densificado pierda espacio público? ¿Quién y cómo se decide cómo se configura la ciudad?

Instituciones y poderes económicos

Dice el PSC en Twitter, defendiendo su posición ante la plataforma vecinal y de trabajadoras sanitarias en defensa de un nuevo CAP Raval Nord, que lo que hace falta es una solución "de consenso entre las partes implicadas", citando como partes la Generalitat, el ayuntamiento y el Consorcio del Macba. Significativo que olvide entre las partes implicadas el vecindario y las trabajadoras del CAP. También ERC está dubitativa sobre su voto, argumentando que ante todo hay que llegar a un acuerdo con el Macba. Una decisión, la de los republicanos, que se entiende no estará condicionada por el hecho que Gemma Sendra, concejala de ERC, haya sido gerente del Macba, o que el portavoz de la Plataforma +Cultura +Macba, Joan Anton Maragall, sea primo del candidato Ernest Maragall.

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Si dejamos la decisión en manos del Macba, excluyendo vecindario o trabajadoras de la discusión, estamos dejando el derecho a decidir sobre la ciudad en manos de instituciones democráticas, pero también de los poderes económicos. El consorcio del Macba está conformado por el ayuntamiento, la Generalitat y el Ministerio de Cultura, así como por la Fundació Macba, formada por una larga lista empresas y particulares representativa la diversidad de poderes fácticos de la ciudad. Aunque por estatutos en los órganos de gobierno del consorcio tienen mayoría de representación las administraciones públicas, el peso de las empresas en las decisiones estratégicas de la institución es innegable.

En definitiva, lo que está en juego esta semana en el Raval y en Barcelona es también si se consolida una ciudad definida desde despachos (institucionales y empresariales), o si abrimos espacios para decidir y construir entre todas la ciudad y los barrios que queremos y necesitamos. No permitir que la rescisión de la cesión al Macba se debata en el pleno del ayuntamiento es apostar por la primera opción.