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Barça y Athletic, dos equipos fundadores de la Liga que siempre se han mantenido en Primera División.

VALENTÍ ENRICH

Jugar para buscar adjetivos

Jordi Puntí

El fútbol no ha cambiado tanto en 90 años de Liga, es como si estuviera fuera del tiempo

Diez de febrero de 1929. Hace 90 años exactos, unos señores decidieron que la Liga española debía empezar por fin, y esa tarde  abrió la competición el Espanyol frente al Real Unión. En esos primeros compases también estaban Athletic Club y FC Barcelona y, mientras espero que empiece el partido en el Nuevo San Mamés, pienso en lo fabuloso que es que ni el uno ni el otro -junto con el Real Madrid- hayan abandonado nunca en estos 90 años la Primera División. El primer duelo que jugaron Athletic y Barça se produjo unas semanas más tarde, en marzo de 1929. Los bilbaínos se lo llevaron por un claro 5-1, aunque el Barça terminó ganando esa Liga, la primera.

Por pura curiosidad busco la crónica de la época, publicada en 'El Mundo Deportivo', y por un momento parece que esté describiendo el partido que veremos en unos minutos. "La primera parte ha sido bastante nivelada", dice el cronista, "con ligera tendencia de mayor presión athlética". Y luego: "Ha empezado la segunda parte con gran coraje de los azulgrana, pero gran labor de la defensa athlética". Como esas palabras, el fútbol traspasa décadas y nos deja en el mismo sitio, pendientes de un balón. Su envoltorio ha cambiado, todo lo que rodea al partido, pero el cálculo de aciertos y errores sigue siendo muy parecido. En el partido de este 2019, las grandes paradas de Ter Stegen nos demuestran que el fútbol está fuera del tiempo. En la primera parte, una palomita a mano cambiada, ideal para los fotógrafos, le alinea con Zamora, con Platko, con Arconada. En la segunda, una mano de hierro desvía un tiro imparable de Williams: una parada del siglo XXI.

Coutinho, el hombre estático

Aparte de esas paradas de cromo, y una segunda parte de dominio, presión y control -pero infructuoso-, el Barça pasa por el partido como una sombra. La alineación de Valverde es equilibrada, pero conservadora, y seguro que más tarde estaré contento con los cambios. Messi lo intenta, Suárez pierde esos balones que suele perder (pero le perdonamos cuando marca goles) y Coutinho... Bueno, Coutinho me recuerda a esa canción de Pau Riba, 'L'home estàtic': "És l’home estàtic, la tristesa el té corprès, les orenetes faran nius als seus cabells".

Estático, sí. Josep Pla fumaba para encontrar adjetivos, y me doy cuenta de que yo veo partidos de fútbol para hacer lo mismo. Así,  la trayectoria de un jugador puede resumirse muy bien gracias a los adjetivos que ha recogido en el 'Uno x Uno' de la prensa. Aprovecho el descanso para mirar el campo semántico por el que se mueve Coutinho últimamente: "Desesperante, Irrelevante, Deprimido, Triste, Rehabilitado (menos mal), Resignado".  Como mínimo Arturo Vidal consigue un repertorio más variado: "Fondista, Impetuoso, Desubicado, Aturullado, Oxigenante". El juego de los adjetivos me divierte y, como no parece que el partido vaya a cambiar -aunque la entrada de Aleñá se me antoja "refrescante" y la de Dembélé "esperanzadora"-, me distraigo con los adjetivos que han definido a Arthur: "Cumplidor, Necesario, Solo, Líder, Organizador". Hoy, sin duda, habría que añadirle otro en ausencia: "Añorado".

Temas: Messi