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ELECCIONES MUNICIPALES

Ada Colau, en un pleno del Ayuntamiento de Barcelona.

ALBERT BERTRAN

Nos jugamos Barcelona

Jaume Collboni

Quiero proteger Barcelona y volver a hablar de los problemas de la gente

Una tormenta perfecta se acerca a Barcelona agitada entre los vientos de la España ultra y las aguas de la república imaginaria. Una tormenta que nada tiene que ver con Barcelona ni con los problemas de sus ciudadanos, pero que algunos políticos alimentan para su propia supervivencia.

Esta mañana, Ada Colau abre, de nuevo, las puertas del ayuntamiento al independentismo en un acto organizado con alcaldes venidos del resto del país por el juicio del 'procés'. A la misma hora Manuel Valls participa en Madrid, por órdenes de Albert Rivera, de esta absurda y reaccionaria manifestación convocada por PP y C’s acompañados de Vox y la Falange donde se niega el diálogo con Catalunya y se avala, de pasada, una visión que nada tiene que ver con el carácter cosmopolita y europeo de nuestra ciudad.

Mientras algunos de sus políticos compiten por cavar trincheras en problemas que poco tienen que ver con el futuro de Barcelona, la ciudad vive una situación de emergencia.

El Mobile World Congress

Todo esto ocurre mientras en el mundo las grandes ciudades avanzan, se enfrentan al cambio climático con políticas de movilidad, compiten para atraer y retener talento o buscan atraer proyectos de éxito como en su día hizo Barcelona con el Mobile World Congress.

En lugar de dar respuesta a estos retos, en Barcelona llevamos demasiado tiempo viendo gobernantes que solo gobiernan para una parte o nuevos líderes que quieren someter la ciudad a intereses ajenos y seguir viviendo del conflicto.

Cuando todo esto pasa y en lugar de defender la ciudad nos dedicamos a otras guerras, quien sufre es Barcelona. Esta es la tormenta perfecta que nos urge evitar si queremos dibujar una nueva hoja de ruta para los próximos 20 años con el mismo éxito que lo hicimos en el pasado.

Barcelona necesita en primer lugar un alcalde, alguien que ponga la ciudad por encima de todo y no sucumba a las presiones. La ciudad necesita recuperar también visión a medio plazo para volver a tener proyectos estratégicos, y volver a poner en valor el diálogo y el pacto entre instituciones y sociedad civil que se ha maltrecho en estos últimos años.

Nuevo modelo de seguridad y civismo

Afrontar el reto de la vivienda con dimensión metropolitana, un nuevo modelo de seguridad y civismo para asegurar la convivencia, hacer de la cultura y la creación eje de crecimiento de la ciudad y nuestra oportunidad para reorientar el modelo turístico o desarrollar proyectos de transformación urbana e infraestructuras que impulsen la dimensión económica de la ciudad requieren de estas tres condiciones: Luces largas, modelo de ciudad y capacidad de pacto. Pero especialmente requieren poner Barcelona por encima de todo.

Este es mi compromiso. Quiero proteger Barcelona y volver a hablar de los problemas de la gente porque estoy convencido que los mejores años de Barcelona aun están por llegar.