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Análisis

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Consejo de Europa, en Estrasburgo

EFE / J. P. GANDUL

Sánchez se libra de lo peor

Joaquim Coll

El Gobierno corta por lo sano antes de que la crisis del relator llevara al PSOE a un descalabro en las elecciones de mayo

El Gobierno de Pedro Sánchez se ha visto obligado a cortar por lo sano antes de que la crisis del relator llevara al PSOE a un descalabro en las elecciones europeas, municipales y autonómicas de mayo. Había cundido una sensación de vértigo, tanto en el partido como en parte del propio Ejecutivo, ante la confusa estrategia, capitaneada por la vicepresidente Carmen Calvo, para intentar aprobar los Presupuestos a cambio de una borrosa negociación con los independentistas. El presidente de Extremadura Fernández Vara puso el dedo en la llaga cuando dijo que “lo que es difícil de explicar, aún es más difícil de entender” ante las dificultades de Calvo para explicar a qué obedecía la aparición de ese relator.

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En las últimas 48 horas el clima político en España, particularmente en Madrid, se había hecho irrespirable con la derecha lanzada a la calle, acusando a Sánchez de traidor y exigiendo la convocatoria de elecciones. Una sobreactuación lamentable pero que no disculpa el error del Gobierno: prestarse a crear nuevos espacios políticos al margen de las instituciones parlamentarias, “degradándolas”, como criticó severamente Felipe González, y que los independentistas deseaban solo para abrir una brecha a favor de la autodeterminación y difundir por el mundo su relato. Una mesa de partidos no significaba gran cosa, pero alimentaba la fantasía que verbalizó el jueves el vicepresidente del Govern Pere Aragonès: “Si los partidos representados en la mesa tienen mayoría suficiente, las instituciones deben aceptarlo”. Si a eso se añadía la figura de un relator externo, como si hubiera dos partes legitimadas o se tratase de un conflicto humanitario, ese organismo era un potencial obús en la línea de flotación de la democracia constitucional. Sánchez ha optado por cortar de raíz las negociaciones con ERC y PDECat para librarse de lo peor. Se libra de tres meses insufribles hasta votar definitivamente los Presupuestos en los que no hubiera sobrevivido al fuego cruzado de las acusaciones de PP y CS y al reproche chantajista de los independentistas. Se ha librado de lo peor, pero sale muy tocado.