Ir a contenido

ANÁLISIS

May y Juncker hoy en Bruselas.

REUTERS / YVES HERMAN

'Overbooking' en el infierno

Rosa Massagué

La idea de que se alcance una salida de la UE sin acuerdo pone los pelos de punta a las empresas, que temen con razón unos costes elevadísimos

Unos irán al infierno como anunciaba Donald Tusk, pero antes otros están yéndose a Singapur, Irlanda o a algún país de Europa continental. El presidente del Consejo Europeo se preguntaba en qué lugar del averno acabarían los impulsores del ‘brexit’. En el Infierno de La Divina Comedia, Dante presenta varios escenarios. Por ejemplo, el octavo círculo dedicado al fraude tiene un recinto para los defraudadores y otro para los que han dividido a las personas, y en el noveno círculo, el peor de todos, están los traidores obligados a vivir en una  llanura de hielo. Pero como todavía no les ha llegado la hora final a aquellos profetas de un mundo maravilloso lejos de Europa, algunos ya ponen tierra de por medio.

Sir James Dyson, por ejemplo. El multimillonario inventor que es el rey del aspirador y de los secadores de pelo, traslada el cuartel general de su empresa a Singapur. Asegura que la decisión nada tiene que ver con el ‘brexit’, pero no deja de ser sospechoso que lo haga quien ha sido uno de los más firmes defensores del abandono de la UE aunque fuera sin ningún acuerdo. Casualmente, la decisión ha sido tomada después de que Singapur firmara un acuerdo comercial con la UE del que el Reino Unido quedará excluido cuando se produzca el divorcio.

Nigel Lawson, que fue ministro con Margaret Thatcher, y ha sido un gran defensor de la campaña a favor del ‘brexit’, ya ha fijado su residencia en Francia. Por el contrario, Jacob Rees-Mogg no se ha ido porqué se ve ocupando el número 10 de Downing Street, pero explica cómo sacar dinero del Reino Unido y cómo invertirlo en fondos en Irlanda. Y no es el único. ¡Vaya tropa!

Naviera del eximperio colonial con sede en Chipre

Si hay un símbolo británico de cuando la isla dominaba los mares es la naviera P&O. Nacida en 1822 como correo entre Inglaterra y la península Ibérica, fue ampliando su ruta hacia los puertos del Mediterráneo siguiendo los enclaves del imperio colonial, desde Gibraltar hasta Alejandría y Constantinopla, y, una vez abierto el canal de Suez, hasta India. Ahora la naviera registrará sus barcos en Chipre.

Los defensores del ‘brexit’ aseguran no preocuparles estos abandonos porque consideran que son solo cambios de sede que no afectan a la producción ni a los puestos de trabajo. Sin embargo, la idea de que se alcance una salida sin acuerdo pone los pelos de punta a las empresas que temen con razón unos costes elevadísimos si acaban dependiendo de las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).   

La visita de Theresa May a Bruselas no puede dar grandes resultados. La carta de apoyo del líder de la oposición al plan de la primera ministra, tampoco por incluir condiciones que no serán aceptadas por el Gobierno. El tiempo corre. Crece el desánimo entre quienes están a favor o en contra de la salida porqué cada día aparecen con mayor nitidez las falsedades y la total imprevisión. Aquellos a los que la globalización había dejado atrás y por eso votaron a favor del ‘brexit’ ven ahora como fueron engañados por unos desaprensivos que se han puesto, ellos y su patrimonio, a buen seguro.

Parece que en el octavo y noveno círculo del infierno habrá ‘overbooking’.