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Lupita Nyongo, en el cartel de Us.

Las imágenes son más fuertes que tú

Desirée De Fez

El póster que se lanzó ayer de 'Us', la nueva película de terror de Jordan Peele, es mucho más que un buen póster, que a su vez es mucho más que un póster chulo (dos cosas diferentes que a menudo se confunden). El nuevo póster de 'Us', con Lupita Nyong’o sosteniendo una máscara de sí misma, es un recordatorio más de algo que, en tiempos de desconcierto y desesperación por encontrar la mejor manera de comunicar las películas, a veces olvidamos. No es otra cosa que, en el fondo, esto va de imágenes. Con esa imagen instantáneamente icónica ya me tienen. Esa imagen me dice cosas, me atrae y me da miedo. Me fascina y, a la vez, me niego a mirarla durante más de tres segundos por si Lupita parpadea. Además, aunque nunca se sabe, todo indica que ese póster es un reflejo bastante preciso de lo que encontraremos en 'Us': su relación con el terror, sus temas, su estado de ánimo y su propuesta formal.

El póster de la película de Peele tiene más impacto que varios tráilers estratégicamente disparados

El póster de la película de Peele tiene más impacto que varios tráilers estratégicamente disparados, que las primeras críticas entusiastas de una película esperada, que la rumorología filtrada con más astucia. Y todo tiene que ver con algo tan simple y, a la vez, tan poco común a día de hoy como la confianza de sus autores en el valor de las imágenes por sí mismas. Y esa imagen, por sí misma, es tremendamente poderosa y eficaz. No precisa ayuda adicional para brillar.

Lo hablaba hace unos días con una colega, la crítica Déborah García. Nos da tanto miedo que las películas pasen desapercibidas, que las asfixiamos con tanta atención, con tantas conversaciones sobre cómo y dónde verlas, con tantas estrategias (desde promoción, desde periodismo y crítica) para reivindicarlas como únicas. La intención es (casi siempre) buena, pero con ese nivel de fervor las estamos sofocando, incluso negando. Las miramos atentamente, pero no las vemos. No dejamos que las imágenes se muestren libremente, que se expresen, que se desplieguen, que nos muevan y conmuevan, que nos cuenten lo que quieran y no lo que queremos (o, peor, lo que nos viene bien) que nos cuenten. Y, de golpe, esos tres segundos mirando a Lupita nos recuerdan que pueden ser más fuertes que nosotros.

Temas: Películas