Ir a contenido
Miquel Roca Junyent

EFE / ENRIC FONTCUBERTA

¿Hay que fusilar a Miquel Roca?

Joan Tapia

La reacción de Pablo Casado al intento de pactar un relator para una confusa comisión de partidos -no se sabe cuáles, excepto que estarían los independentistas, el PSOE o el PSC, y Podemos- es deprimente. Una incitación al suicidio colectivo.
Decir que hay que echar al "okupa" Pedro Sánchez de la Moncloa, que el presidente del Gobierno es un felón, un traidor y un escarnio para España, y además convocar una manifestación en Madrid para fusilar al relator desconocido es ignorar que arreglar el desaguisado de Catalunya exige -como una de las primeras prioridades- unos mínimos consensos entre los dos grandes partidos españoles. Sánchez y Mariano Rajoy lo intentaron cuando el 155.
Añadir que “la agenda que viene de Catalunya es la de ETA” es tan surrealísticamente daliniano que solo cabría entenderlo en la mente de un alucinado que creyera que Casado es un agente de una potencia extranjera que quiere desestabilizar la UE empezando por romper España.
Pero no toda la culpa de la polvareda es de Casado. O del Pablo II en el que se está convirtiendo Albert Rivera. El “okupa” tiene su tanto de culpa. Concluir que intentar devolver el independentismo a la tolerancia con la Constitución -y que como consecuencia le voten los presupuestos- pasa por una comisión de partidos y la figura del relator -que es la condición actual del secesionismo para olvidar la anterior respecto al cambio de calificación del presunto delito de los presos (como recomienda Jordi Sànchez)- es una operación de alto riesgo. Pero si se decide asumirla hay que hacerlo con decisión y dando la cara. Es absurdo hacerlo en el penúltimo minuto, cuando ya Joan Tardà se ha lanzado a presentar una enmienda a la totalidad, y con la sufrida Carmen Calvo dando explicaciones a la defensiva.

José Luis Rodríguez Zapatero -avergonzado- no defendió su plan de austeridad inevitable del 2010 y por eso murió -y mal- al año siguiente. Ahora con Calvo diciendo solo parte de la verdad -y escondiendo el huevo- Sánchez puede morir más rápido. Quizás tenga razón Pere Aragonès (pese a lo que dice Felipe González) cuando afirma que el relator puede ser el aceite que ayuda a desengrasar. Pero entonces, más vale ponerse rojo un día que amarillo todos los siguientes.
Pero quizás el error -garrafal, pero inevitable- es que dialogar con el secesionismo exige hoy por hoy fotografiarse con Quim Torra, un visionario (por ser amable) que enerva a muchos catalanes, cabrea a muchos más españoles y que tanto Oriol Junqueras como Sànchez creen algo extraterrestre. Y claro, las caricias a Torra son una máquina de perder votos que aterroriza a los barones socialistas con elecciones autonómicas en mayo.
Muy mal vamos cuando  Casado exige el fusilamiento del relator desconocido, presunto culpable de la ruina de España. Aunque es peor que la Generalitat haya decidido fusilar a Miquel Roca cuando ha sido propuesto como relator. ¿No ofrece suficientes garantías de catalanidad? ¿Quién está menos cuerdo Casado o Torra?