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análisis

Escena hogareña de Messi con dos de sus hijos y Hulk, la mascota.

Futbolistas a través de sus perros

Iosu de la Torre

Nala, la perra de Emiliano Sala, otea el atardecer de Nantes con la ilusión de que en cualquier momento aparezca su amo

Nala, la perra de Emiliano Salaotea el atardecer de Nantes, con la ilusión de que en cualquier momento aparezca su amo, el futbolista argentino desaparecido, la noche del 21 de enero, cuando sobrevolaba el canal de la Mancha rumbo a Cardiff. La fotografía compartida en Instagram por la hermana del deportista es un débil aliento ante lo irremediable. Al guerrero desaparecido se le recordará por la tragedia y la ola solidaria que desató. Sala era, es, uno de los cientos de  argentinos que pueblan las ligas mundiales, que luchan por jugar algún día con la selección albiceleste. Cinco clubs franceses (Orleans, Niort, Burdeos, Caen y Nantes) sostienen un curriculum al que elevan las estadísticas como quinto máximo goleador de la Liga 1 esta temporada y segundo realizador argentino en los principales torneos europeos, entre Messi y Agüero. Había crecido tanto que lo quisieron en  la Premier. Qué importan los datos, las cifras, ante el vacío reflejado en la mirada acuosa de Nala, la perra melancólica que olfatea cada ocaso francés.

Hulk es el perro dogo Burdeos que redondea los días sin fútbol de Leo Messi. Viendo los vídeos y las fotos del gigante que ha crecido jugando con los hijos del capitán del Barça, el aficionado puede respirar tranquilo. Hulk, derramado en la alfombra, con los Messi sesteando  en el sofá, sin pensar en nada trascendental. Una especie de 'mindfulness piramidal' que quizá se desmonte cuando el dogo quiera seguir jugando. El perro de Messi es de ladrido escaso y abrazo generoso. Pocas palabras también las del amo barbirrojo que salió tocado de su proeza más reciente frente al Valencia y divide los pronósticos en las portadas de los diarios deportivos. ¿Será titular ante el Madrid? ¿Descansará? Quién sabe si detectará las buenas sensaciones para el Clásico conectando con su increíble Hulk. En el entrenamiento de ayer envió las primeras señales positivas a Valverde, el entrenador que de ser un perro sería un excelente schnauzer, siempre atento, vigilante.

En la casa que tiene Isco Alarcón con su pareja viven cuatro perros. Uno de ellos responde al nombre de Messi, en recuerdo a los tiempos en que el medio madridista era hincha del Barça. Los desencuentros de Isco con su entrenador, Santiago Solari, se retratan por las miradas esquivas y el rechinar entre dientes del futbolista cada vez que salta del banquillo alrededor del minuto 80 para calentar.  Isco no se deja acariciar ni por Chendo, el delegado al que le toca avisar de los cambios y animar a los gladiadores. Su gesto esquivo con Chendo al acabar el partido contra el Alavés quiso arreglarlo ayer con un falso lametón en las redes. A los madridistas que ya no le echan de menos tampoco les importa que saque de paseo a Messi, la mascota. 'La vida con un perro es más feliz' es un libro que se leyó Isco el otoño pasado para conectar con sus cuatro amigos, antes de que el Barça golease al Madrid en el Camp Nou. Si además leyese a Lord Byron su frase hoy podría ser cuanto más conozco a los hombres más amo a mis perros.

¡Guau!