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El poeta Joan Brossa, en su estudio barcelonés, en 1997.

PERE BATLLE

El Año Brossa depende de unos pocos

Xavier Bru de Sala

Joan Brossa es sin duda uno de los artistas catalanes y europeos más significativos del siglo XX. Es probable que hayamos llegado tarde para planificar su año como se merece. Las instituciones necesitan mucho tiempo para programar. Es de temer que al final no traspase de mucho el círculo de los iniciados y los entusiastas y que se pierda una oportunidad de oro para dar a conocer al gran público la obra de este vanguardista universal y a la vez popular. Si Brossa es un desconocido es porque ha sido ignorado por los que deberían divulgarlo.

Si un par de docenas de personas situadas en lugares clave se proponen divulgar su obra, el poeta abandonará el anonimato

No hay presupuesto sino implicación. Es por eso que el éxito del Any Brossa no dependerá tanto del trabajo, por supuesto que magnífico, del comisario Manuel Guerrero y sus colaboradores, como de unas pocas docenas de personas. De los directivos de TV-3, de Catalunya Ràdio, de TMB, de los FGC, que deberían recordar cómo colaborar con el Any Espriu o con el Any Llull. El Any Brossa depende de la directora del CCCB, del director del MNAC, los directores del MACBA, del TNC, del Lliure, del comisionado de Cultura del Ayuntamiento, etcétera. Si un par de docenas de personas situadas en lugares clave, o aunque fueran solo seis o siete, se proponen divulgar su obra, Brossa abandonará el anonimato. Si no es así, más frustración, más banalización de los contenidos, menos rigor entre nosotros y más marginalización de la cultura no subordinada.

No se precisa presupuesto sino imaginación y ganas de aprovechar posibilidades: banderolas municipales con poemas audiovisuales, que se podrían reproducir también en las pantallas del transporte público. Sesiones Brossa en los clubes de lectura de las bibliotecas. Jornadas Brossa en la Setmana de la Poesia. Eslóganes de Brossa difundidos por Òmnium y poesía política de Brossa por el ANC. Los editores, más allá de las obras completas, deberían poner al alcance el Brossa esencial, el que llega a todo el mundo, en reediciones en bolsillo. Eso y mil cosas más. Depende de unos pocos.

Temas: Joan Brossa