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NÓMADAS Y VIAJANTES

La nieve y el hielo cubren el estadio Soldier Field, en Chicago. 

SCOTT OLSON (AFP)

Un vórtice de irresponsabilidad política

Ramón Lobo

El cambio climático se agrava porque para políticos y multinacionales prima el corto plazo, la riqueza súbita, sin pensar en el daño

Chesterton tiene una de las mejores definiciones de nuestro trabajo: "Periodismo consiste en decir que lord Jones ha muerto a personas que no sabían que lord Jones estaba vivo". Sucede con frecuencia en los obituarios; también, en las informaciones. Nunca había oído hablar tanto del vórtice polar que azota estos días el Medio Oeste de EEUU, y que ocupa la centralidad de las informaciones de las televisiones y los periódicos de medio mundo.

Además de informar de los primeros muertos y de unas temperaturas que superan los 40º bajo cero, y que han llevado a rebautizar Chicago como Chiberia, algunos grandes medios se preguntan por las causas, si esta ola de frío glacial está relacionada con el cambio climático, o si se trata de un exceso del invierno, algo dentro de lo normal.

Antes de que se pregunten, pero ¿esto no era una sección de internacional?, les aclararé que lo sigue siendo; también que el cambio climático, sus consecuencias, provocarán escasez de agua, y que este  será el motivo de futura guerras y conflictos. La desertización (el sur de España está en serio en riesgo) generará desplazamientos masivos de población, mayores de los vistos en Siria que han generado una ola de xenofobia y el ascenso electoral de partidos de extrema derecha. Van a desaparecer ciudades costeras por la subida de las aguas. Algunas, como Nueva Orleans, están condenadas.

Los científicos tratan de entender por qué el nuevo vórtice polar afecta a zonas densamente habitadas, y si este fenómeno tiene que ver con la pérdida de hielo en el Ártico y su efecto en las temperaturas. Donald Trump, el negacionista en jefe del cambio climático, no ha tardado en bromear, en preguntarse qué pasa con el calentamiento global. En Australia sucede estos días lo contrario: temperaturas próximas a 50º. El clima está como la política, con tendencia a los extremos.

Última opción

La naturaleza no es estable, se mueve. Existen modificaciones climáticas en procesos lentísimos. De lo que hablamos aquí es de cómo nuestro estilo contaminante de vida y las extracciones salvajes están matando el planeta. Las cumbres de Kioto y París para limitar las emisiones de CO2 han terminado con acuerdos de mínimos, que a Trump le parecen inaceptables porque limitan el crecimiento de EEUU. El Panel Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático advierte de que somos la última generación que puede frenar el cambio climático, las siguientes solo sufrirán las consecuencias.

Llevamos cuatro años seguidos con temperaturas máximas de calor, y es posible que estas aumenten a finales de siglo de 3 a 5 grados. Más temperatura, menos hielo en los polos, más fenómenos extremos, más huracanes de categoría 5, más incendios como el de Paradise, en California. Pero Trump no lo ve.

Lo único inamovible en la naturaleza es la estupidez, sobre todo la de los dirigentes y la de las grandes empresas contaminantes. Prima el corto plazo, la riqueza súbita, sin pensar en el daño. Riqueza para hoy, hambre para mañana. No es solo el clima, afecta también a la economía. Esta gula enfermiza es la que provocó la recesión que arranca en el 2008 y la que provocará la siguiente; es la que ignora el hambre y la pobreza extrema, la contaminación ambiental o los daños ecológicos irreparables. 

La salud del planeta

Hemos sabido hace poco que las empresas tabacaleras, que pagaron en su día millones de dólares para negar el efecto adictivo de la nicotina, están detrás de muchos think tank neoconservadores. Como las grandes petroleras están detrás de los informes pseudocientíficos que niegan lo que afecta a su negocio. Las televisiones, y algunos medios escritos, enredados en la guerra de las audiencias, sitúan en el mismo nivel en un debate a un negacionista y a un científico.

Podemos reírnos de Trump si olvidamos el maletín nuclear y que de él depende gran parte de la salud del planeta, además de China, la superpotencia emergente. Sería bueno mirar para casa, fijarnos en los Rajoy de turno que hablan de primos, y se ríen de las predicciones climáticas a largo plazo porque él no sabe qué tiempo va a hacer mañana.

En Italia existe una frase que encierra una forma de estar en la vida: "Piove, porco Governo"; la culpa es siempre de otro. En este cambio climático la culpa es de todos, que somos contaminadores diarios. La política debería servir para resolver los problemas de la gente, no para crear más problemas a la gente. Otra frase que resulta útil en este caso es de John F. Kennedy: "No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer por tu país". Cambien país por planeta y estaremos en la senda adecuada.