EDITORIAL

Infancias en peligro

Los programas de Unicef, cifrados en unos 3.500 millones de euros, solo se financiaron, el año pasado, en menos de un 50%

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Unos niños juegan en el campo de Batbu, en la ciudad siria de Alepo. 

Unos niños juegan en el campo de Batbu, en la ciudad siria de Alepo.  / UNICEF

Aun a pesar de algunas cifras positivas (como el acceso de 35,3 millones de personas al agua potable o los 2,6 millones de niños que recibieron atención contra la malnutrición aguda), el balance del año pasado hecho público por Unicef y, especialmente, las Perspectivas para la acción humanitaria para la infancia 2019, dejan poco margen para el optimismo, sobre todo por el agravamiento de la crisis en zonas en conflicto y por la emergencia de nuevos escenarios bélicos o de agitación social.

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Desde la firma de la Convención sobre los Derechos del Niño, hace 30 años, nunca se habían acumulado tantos conflictos regionales o globales, en los cuales «las víctimas más vulnerables», como denuncia Unicef, son los menores. Desde Siria, Libia y Afganistán hasta el África subsahariana, pasando por Venezuela, América central, Ucrania y Bangladés, por citar solo los más acuciantes, los episodios de violencia y desprotección, no solo física sino también anímica y mental, se acumulan en zonas devastadas con el agravante de la dificultad de acceso a las más necesitadas. 

Resistirse a la "nueva normalidad"

Los programas de Unicef, cifrados en unos 3.500 millones de euros, solo se financiaron, el año pasado, en menos de un 50%. La perspectiva para el 2019 es parecida mientras sigue aumentado la indefensión y la pobreza, no solo en el exterior. Recordemos que los últimos datos de Catalunya nos hablan de uno de cada cuatro niños en situación extrema. No por ser dramáticamente recurrente, debemos contemplar este panorama como una «nueva normalidad».