27 feb 2020

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Editorial

La distribución de renta en Barcelona

La rebaja de la desigualdad entre barrios marca una tendencia positiva que solo un compromiso social claro permitirá consolidar

Un autobús, a su paso por Ciutat Meridiana.

Un autobús, a su paso por Ciutat Meridiana. / RICARD FADRIQUE

La desigualdad entre barrios decrece ligeramente en Barcelona, la franja salarial más baja consigue un incremento del sueldo medio respecto al nivel que tenía en el 2010 y siete barrios mejoran su tramo de renta, estos son algunos de los aspectos positivos que ofrece el Informe de la Distribución Territorial de la Renta Familiar Disponible presentado por el ayuntamiento.

Aunque las cifras aún están lejos de alcanzar los niveles anteriores de la crisis, invitan al optimismo. Por primera vez desde el 2009 se ha superado la barrera mental de 50% y ya son el 52,9% de los barceloneses los que viven en barrios de renta media. La renta media familiar se sitúa en 21.890 euros brutos al año, un 2,9% más que el año anterior. Sin duda, es una buena noticia la recuperación del mercado de trabajo. Barcelona tiene una tasa de paro unos tres puntos por debajo de la catalana y casi siete por debajo de la española. Pero es preocupante la calidad de la ocupación, marcada por la “devaluación monetaria, parcialidad o precariedad”.

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La cruz de la moneda viene marcada por una desigualdad que, aunque levemente menor, sigue siendo lacerante. La renta per cápita en Pedralbes es 6,4 veces superior a la media en Ciutat Meridiana. Cabe recordar que en el 2007 se registraba una diferencia inferior a los cuatro puntos. Asimismo, el informe también revela que en los barrios de rentas bajas viven el doble de barceloneses que en los barrios de rentas altas. También se enquista el perfil de las franjas salariales inferiores: mujeres, jóvenes y migrantes. Y, por último, se constata el problema de la vivienda como uno de los principales quebraderos de cabeza para el ayuntamiento y, evidentemente, para los ciudadanos.

Las cifras marcan una tendencia positiva pero, también, un largo camino por recorrer. Aunque cabe atribuir buena parte de la recuperación a la disminución del paro y la mejora salarial, es importante destacar el papel de las políticas sociales y un plan de inversión en barrios centrado en los más vulnerables. Solo un compromiso social claro y continuado en el tiempo permitirán avanzar en la senda de la recuperación y en el combate de una desigualdad que no solo provoca sufrimiento, sino que es el germen de la conflictividad social y abona el terreno al populismo de la ultraderecha.