2
Se lee en minutos
Un aspecto de la zona de exposición de la tercera edición de 4YFN, en febrero del 2016.

Un aspecto de la zona de exposición de la tercera edición de 4YFN, en febrero del 2016.

El acceso a financiación es fundamental para las start-ups. Definidas como compañías innovadoras, con un alto componente tecnológico, enfoque global y modelos de negocio escalables, resulta patente que, tarde o temprano, estas precisen de inversión para conseguir ejecutar su plan de negocio y dar viabilidad a sus proyectos. 

La inversión conlleva la formalización de una ronda de financiación, entendida como el proceso mediante el cual se inyecta dinero en la start-up, a cambio de un porcentaje del capital social (“equity”). Pero, ¿cuáles son los aspectos clave a tener en cuenta al embarcarse en este proceso? 

Un aspecto crucial pasa por valorar el momento en el que se recurre a esta vía y escoger bien a los inversores. El emprendedor debe tener en cuenta que toda inversión lleva aparejada una contraprestación, por lo que cuanto más profesional sea el nuevo inversor, más rígidas serán sus condiciones de entrada. Lo cierto es que los emprendedores tienden cada vez más a pedir referencias de los inversores y decidirse por aquellos que aporten valor y cuyos intereses vayan alineados con los de la start up ('smart money'). 

Por ejemplo, en las etapas iniciales donde se materializa la idea y se define el modelo de negocio, es habitual recurrir a business angels o a las conocidas tres efes (“FFF”), abreviatura de “Friends, Family and Fools” que remite a personas del círculo más cercano del emprendedor como familiares y amigos. Más adelante, cuando ya se cuenta con la validación de mercado, métricas y un equipo consolidado, entran en juego inversores más intrusivos como los fondos de capital riesgo o Venture Capital, liderando rondas que según el importe desembolsado reciben el nombre de Series A, B, C, etc. Glovo, en particular, protagonizó una ronda Serie C por más de 115 millones de euros con fondos de primer nivel el pasado verano.

Carta de intenciones

Cabe destacar también la irrupción cada vez mayor de las aceleradoras y de las plataformas de crowdfunding. Las primeras, punto de anclaje de las start-ups para acelerar su crecimiento y captar inversores gracias a sus redes de mentores; y las segundas, focalizadas en dar visibilidad a los proyectos con sus campañas de márketing on line. 

Noticias relacionadas

Otro aspecto crítico es la negociación de la carta de intenciones o“Term Sheet” propuesta por algunos inversores, por ejemplo, fondos de capital riesgo. En suma, trata de sentar los términos esenciales de la ronda. Incluyendo, la valoración de la star- up para fijar el precio de entrada a pagar por el inversor por cada participación nueva (valoración “Pre-Money”), así como en su caso los derechos y privilegios que se hayan pactado (entre otros, poder decisorio). 

Finalmente, tras acordar los términos generales de la inversión recogidos en el Term Sheet y negociar otros contratos como el pacto de socios, siempre con el asesoramiento legal oportuno, se ejecuta la ronda mediante un aumento del capital social de la compañía dando entrada a los inversores. Y como suelo decir “alea jacta est” que significa “la suerte está echada”. 

Temas

startups