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El tablero político español

Aznar ve a Casado un líder como un castillo sin tutelas, ni tutías.

DAVID CASTRO (VÍDEO: EFE)

El viaje a la derecha del PP

Astrid Barrio

El PP ya no volverá a ser mayoritario, solo puede aspirar a ser el primer partido de la derecha y cómo mucho a ser el actor pivote y a liderar gobiernos de coalición

El PP,  formación heredera de la Alianza Popular fundada por el exministro franquista Manuel Fraga,  tuvo que recorrer un largo camino hasta ganarse la confianza mayoritaria de los españoles. Durante la Transición recabó pocos apoyos, en 1977 obtuvo 16 diputados y en 1979 solo 10, y no fue hasta 1982 cuando superó los cien escaños y se situó como segunda fuerza. La hegemonía socialista y la percepción de que era un partido excesivamente escorado a la derecha por sus orígenes franquistas lastraban su crecimiento entre un electorado mayoritariamente centrista.  

Tras el fracaso de los diversos internos de reconstrucción del espacio centrista, sin rivales a su derecha y ya reconvertido en PP emprendió de la mano de José Maria Aznar el viaje al centro. Un largo viaje, alguien dijo que venían de muy lejos,  que le llevó a superar a los socialistas en las elecciones europeas de 1994, en las municipales y autonómicas de 1995 y a ganar las generales, por menos de lo previsto, en 1996 y a pactar con los partidos nacionalistas. El PP se erigió en alternativa porque fue capaz de convertirse en un partido moderado homologable al resto de integrantes de la familia popular europea. 

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Nada ni nadie en el centroderecha le hacía sombra y en el 2011 llegó a acumular el mayor poder en los distintos niveles de gobierno en la democracia. Hasta que la crisis económica, la corrupción y la crisis catalana hizo emerger a Ciudadanos que le está disputando el espacio de centro, el más poblado, y recientemente a Vox que ha empezado a disputarle el extremo derecho. En este contexto, el PP se enfrenta al dilema de si volver al centro, un giro que parece difícil a las puertas del juicio al soberanismo y con las elecciones cerca, o de si sigue polarizando y recorriendo el camino inverso al de hace 30 años para tratar de reconquistar el flanco derecho. Todo a la vez es imposible. Ya no volverá a ser mayoritario, solo puede aspirar a  ser el primer partido de la derecha y cómo mucho a ser el actor pivote y a liderar gobiernos de coalición.