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Al contrataque

Los mineros encaran las horas decisivas en el rescate del niño Julen en el pozo de Totalán (Málaga).

GUARDIA CIVIL / EUROPA PRESS (VÍDEO: GUARDIA CIVIL / EFE)

La brigada

Ana Pastor

Qué decir de la Brigada de Salvamento Minero, de la que quizá muchas personas desconocían su existencia... Son ocho hombres que se están jugando la vida para que los padres de Julen puedan empezar su duelo

Vivimos desde hace ya muchos días mirando hacia esa localidad malagueña de Totalán. Con el corazón encogido pendientes del minuto a minuto de las noticias sobre el caso del pequeño Julen. Seguramente dentro de un tiempo analizaremos el impacto de una cobertura mediática como esta y seremos conscientes de los errores que se hayan podido cometer. Pero lo cierto es que no hay conversación donde el tema no aparezca y conozco poca gente que no esté pendiente de los medios para saber si hay novedades a cada rato.

Mientras escribo este texto seguimos sin conocer el desenlace. Ojalá termine pronto la pesadilla para su familia. Me gustaría aprovechar este espacio para poner en valor algunos de los gestos de estos días. Miles de personas preocupadas por la suerte de Julen y cientos intentando echar una mano en localidades cercanas. Decenas de empresas públicas y privadas ofreciendo sus servicios y muchos vecinos de Totalán colaborando en la logística y hasta entregando sus viviendas para que los voluntarios puedan descansar. Hemos visto a expertos de muchos ámbitos sobre el terreno y a bomberos y fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado entrando y saliendo de la finca donde empezó este mal sueño.

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Y qué decir de la Brigada de Salvamento Minero, de la que quizá muchas personas desconocían su existencia. Sergio, Antonio, Lázaro, Maudilio, José Antonio, Adrián, Jesús y Rubén... los ocho hombres que se están jugando la vida para que los padres de Julen puedan empezar su duelo. No es la primera vez que realizan un trabajo con este nivel de riesgo, en silencio y sin protagonismo. Ya estuvieron en la cueva de la Torca de Vizcaya buscando al espeleólogo accidentado José Gambino. Pero entre ambas operaciones hay algunas diferencias importantes. Es increíble que mantengan un halo de esperanza. Según me cuentan, aseguran que de otra manera no podrían trabajar al tratarse de la búsqueda de un niño del que no hay noticias desde hace 12 días. Muchos son padres.

La empatía es un motor poderosísimo en situaciones tan complicadas. En la Brigada de Salvamento Minero trabajan por turnos de dos en dos. Tienen que hacer las excavaciones a mano y de rodillas. Llevan equipos de respiración artificial y solo pueden permanecer dentro del tunel unos 40 minutos. Después suben a la superficie a la espera de la siguiente ronda. He leído que tras lo ocurrido en Vizcaya uno de ellos, Sergio, decía: “Cuando terminas tu mente sigue allí, pensando en si podías haber hecho las cosas de otra manera. Si hubiera sido mejor no hacer pausas, no dormir nada”.  Esto también es nuestro país. Gracias por el esfuerzo.