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Editorial

Tregua en el conflicto del taxi

El contencioso solo entrará en vías de solución con una regulación definitiva de todas las administraciones implicadas

Concentración de taxistas madrileños frente a Ifema durante la huelga.

Concentración de taxistas madrileños frente a Ifema durante la huelga. / DAVID CASTRO

El caos que se ha vivido estos días parece haber llegado a su fin, al menos por el momento. Los taxistas aceptaron la propuesta de la Generalitat y desconvocaron la huelga y la ocupación de la Gran Via, después de conocer la decisión de permitir la ampliación de una hora en el tiempo de antelación con el que deberá solicitarse un servicio de los vehículos VTC. La posibilidad que el AMB pueda concretar los márgenes en los que se mueve el transporte de pasajeros concede un margen legal a Ada Colaudiscutido por la Autoritat Catalana de la Competència y por las empresas de VTC, para poner un poco de orden en el conflicto, que solo entrará en vías de solución con una regulación definitiva por parte de todas las administraciones implicadas. La tensión se ha apaciguado, pero el clima no se ha distendido del todo.

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Las contradicciones han presidido este episodio lamentable que ha provocado serios disturbios en Barcelona y en Madrid y que ha generado grandes distorsiones en la circulación y el orden público. Taxistas enfrentados, visiones distintas del problema en la Generalitat y el ayuntamiento, amenazas y coacciones ante un dilema que tarde o temprano tendrá que zanjarse. Pende aún una espada de Damocles sobre la celebración del MWC, y más con la anunciada huelga del metro. En esos días, la ciudad podría volver a vivir una situación crítica absolutamente inaceptable. El 'secuestro' de las ciudades, los actos violentos o los bloqueos como medidas de presión, aun respondiendo a una legítima defensa de los derechos, no son admisibles.