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Editorial

Forn, alcaldable de Barcelona

La candidatura es legal y legítima, y simboliza la excepcionalidad que vive la política catalana

Joaquim Forn.

Joaquim Forn.

La incógnita de quién y cómo llevará la enseña del mundo exconvergente en las elecciones municipales de Barcelona el próximo 26 de mayo ha empezado a despejarse. El ‘exconseller’ de Interior y exprimer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona Joaquim Forn anunció desde la cárcel de Lledoners su candidatura a la alcaldía de Barcelona como cabeza de lista del PDECat. 

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A nadie se le escapa la situación en la que se encuentra Forn: en prisión preventiva a la espera de que se inicie el juicio por el 1-O. No es normal que un candidato a la alcaldía de Barcelona anuncie su campaña desde la cárcel, pero es que no hay nada normal en la política catalana. Es innegable que Forn tiene una amplia experiencia política, tanto en la Generalitat como en el ayuntamiento. Su candidatura es legal y legítima. Pero su condición de encausado por el ‘procés’, con un juicio que se desarrollará en plena campaña, hace inevitable que su candidatura contribuya a que el foco de interés se mueva de la ciudad a la situación política general. 

La candidatura de Forn es un nuevo paso dentro del pulso sin fin del espacio independentista. Ernest Maragall ha dado la bienvenida a la candidatura después de entrevistarse con Forn en la prisión de Lledoners, pero la cordialidad entre alcaldables no implica que ERC se avenga a un frente común independentista. Las disputas en el espacio exconvergente también son agudas. La batalla de Barcelona es crucial en muchos sentidos.