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Análisis

Donald Trump se dirige a la prensa junto al vicepresidente Mike Pence.

JIM YOUNG (REUTERS)

Trump irrumpe en Venezuela

Salvador Martí Puig

Está por ver si el precipitado anuncio del presidente de EEUU de reconocer a Guaidó es la puntilla del régimen de Maduro o un balón de oxígeno

La llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU generó múltiples incógnitas sobre cuál puede sería su política respecto de América Latina, ya que en su campaña solo se refirió a ella a través de la deportación de los latinos sin papeles y de la construcción de un muro con México. Por lo demás, no dio ni una pista sobre cuál sería la forma de relacionarse con los regímenes políticos de la región, ni la manera en que "defendería" los intereses estadounidenses.

En este sentido la política exterior de Trump hacia América Latina ha sido la misma que trazó George W. Bush: priorizar la relación con los países latinoamericanos según su proximidad geográfica y estratégica, y siempre desde una lógica bilateral y de supremacía. Dicho esto, los dos únicos temas que estaban claros eran su voluntad de revertir las iniciativas aperturistas de Barack Obama respecto de Cuba y su abierta animadversión con el régimen de Venezuela. Una animadversión que, sin embargo, no tenía estrategia elaborada ni plan concebido.

Con esta elemental hoja de ruta Trump irrumpió este miércoles con una noticia de gran trascendencia internacional, a saber, el reconocimiento del opositor Juan Guaidó, actual presidente de la Asamblea Nacional, como presidente legítimo de Venezuela. Este reconocimiento, anticipado horas antes por el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, llega después de que Guaidó se autoproclamara presidente interino y estallaran protestas contra Maduro en todo el país y en muchas ciudades del exterior.

Anuncio de trascendencia o 'fake news'

Pero esta declaración deja abiertas muchas cuestiones: ¿Qué puede significar en el concierto internacional que los EEUU reconozca un presidente que no es el oficial? ¿Cómo va a reaccionar a esta postura la Organización de Estados Americanos, la UE, Rusia o China? ¿Se puede generar una disputa en el seno de la comunidad iberoamericana? En otras palabras ¿Venezuela se va a convertir en una nueva Cuba o el anuncio de Trump es un fake news del que se olvidará todo el mundo en pocos días? Nadie puede responder cabalmente, pues aún no se sabe qué significa el reconocimiento de Guaidó como presidente por parte de Washington y hasta dónde se quiere llevar esta decisión que -como muchas otras que ha tomado Trump- parece ser algo precipitada.

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Es cierto que con la llegada de Nicolás Maduro, en el 2013, y con la caída del precio del petróleo el régimen bolivariano empezó a flaquear, y que actualmente solo lo apoyan una minoría de irreductibles y quienes mantienen vínculos lucrativos o de favor con él. También es verdad que en los últimos años el Gobierno venezolano ha tenido múltiples crisis migratorias, ha enfrentado ruido de sables en el seno de las Fuerzas Armadas, ha incrementado la represión en las calles y ha tenido que cambiar las reglas del juego institucional para mantenerse en el poder. Y que incluso durante estos últimos días han estallado protestas en barrios populares que otrora fueron bastiones chavistas. Todo ello, sin duda, da cuenta de la debilidad el régimen. Lo que no sabemos es si en esta coyuntura en la que la oposición nacional e internacional estaban volviendo a resurgir y empezaban a coordinarse, las declaraciones de Trump suponen la puntilla al régimen de Maduro o un balón de oxígeno.