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La hoguera

El diputado de Podemos Íñigo Errejón.

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Frente Judaico Popular, ¡disidentes!

Juan Soto Ivars

La salida de Errejón de Podemos me provoca envidia de los madrileños, que podrán votarle. Pero sé que donde yo veo un tipo íntegro y razonable, otros verán un tránsfuga

Las izquierdas británicas llegaron ensangrentadas por sus propios navajazos al año 1978, momento en que los Monty Python estaban rodando 'La vida de Brian'. Las guerras internas posteriores a mayo del 68 habían sido el corolario de otras batallas todavía más agrias entre la vieja y la nueva izquierda durante los 60, y estas carnicerías eran el resultado de las purgas psicóticas del comunismo europeo, de la venda en los ojos para no ver el Gulag y de las campañas de difamación contra intelectuales progresistas del estilo de George Orwell que tan bien dejó descritas (y denunciadas) Christopher Hitchens. Aquella matraca interminable de traiciones, vilezas y fanatismo laico recordaba lo suficiente a las guerras de religión como para que tuviera el máximo sentido introducirlas en una película sobre el vecino de Cristo. Así que los Monty Python las colocaron en un lugar central de la trama de su película.

Las escenas de los miembros del Frente Popular de Judea acusando de disidencia al Frente Judaico Popular y demás escisiones resultan tan frescas hoy como el primer día, lo que demuestra que John Cleese y compañía no estaban haciendo el retrato de una izquierda concreta sino una definición ontológica exacta, válida y aplicable para cualquier izquierda en cualquier momento. Lo que en el sermo tuitero se expresa con el ácido “no importa cuándo veas esto”.

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La explosión de Podemos de las últimas semanas no es más que el millonésimo ejemplo de esta tendencia fratricida de la izquierda. Tras la derrota en Andalucía, el terremoto empezó en Cantabria, siguió en Asturias y Navarra y alcanzó su apogeo con la salida de Iñigo Errejón en Madrid. La onda expansiva va camino de Barcelona, donde el Frente Judaico de Colau ha tenido la brillante idea de proponer una Constitución propia para Catalunya.

A mí la salida de Errejón de Podemos me provoca envidia de los madrileños, que podrán votarle. Pero sé que donde yo veo un tipo íntegro y razonable, otros verán un tránsfuga. No tenemos solución.