Ir a contenido

Dos miradas

Pandora y Extremadura

DAVID CASTRO

Pandora y Extremadura

Josep Maria Fonalleras

La desgracia del artículo 155 es que se normalizó y dejó de ser una excepcionalidad para convertirse en un recurso, al menos retórico, como ahora pide la Asamblea de Extremadura

El problema es de fondo. La aplicación blanda del 155, restringida en el tiempo, pretendía un escarmiento inmediato, con la conciencia que aquella medida inaudita, desproporcionada, significaba la apertura de la caja de Pandora, es decir, la posibilidad que todos los males que se contenían en el recipiente que nadie había osado abrir nunca (ni tan solo en los años de plomo, en el País Vasco) se desperdigaran por doquier. Esta es la verdadera desgracia del 155. Se normalizó y dejó de ser una excepcionalidad para convertirse en un recurso, al menos retórico. Esto es lo que ha pasado, por ejemplo, con la aprobación, por parte de la Asamblea de Extremadura, de la moción que pide aplicar el artículo 155 "de manera firme, con la amplitud y duración que se requiera". La novedad, aquí, dejando de lado la tontería que significa que una institución reclame medidas más allá de su estricta área de competencias, es que recalca "el apoyo del pueblo extremeño" a la idea de "garantizar un gobierno adecuado que vele por los intereses de todos los ciudadanos de Catalunya". Es decir, postula una medida antidemocrática, porque resulta que el "Gobierno adecuado", en una democracia, lo eligen los ciudadanos en unas elecciones.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Pandora se asustó. Decidió cerrar la caja antes que se escapara la esperanza, que permaneció como el último reducto para consuelo de los humanos. No sé qué esperanza hay, a estas alturas, pero espero que haya alguna.