Ir a contenido

ANÁLISIS

Matthijs de Ligt y Frenkie de Jong, tras la victoria de Holanda sobre Francia en la Liga de las Naciones.

ERIC VERHOEVEN

De Jong, el documental (toma uno)

Iosu de la Torre

Ahora que se ha puesto de moda el documental futbolístico en el universo de las plataformas audiovisuales, alguien debería salvar el último episodio vivido en el Barça a la búsqueda del diamante holandés llamado Frankie de Jong. 

Zona vip del aeropuerto de Amsterdam, 14 horas, el presidente Josep Maria Bartomeu se toma un suspiro y una Coca-Cola light antes de volar a Barcelona. Suena de fondo la banda sonora de 'Uno de los nuestros'. La cámara se detiene en la mirada del directivo y el 'flash back' nos lleva al despacho en el que unas horas antes ha tratado de convencer al futbolista de que no hay nada mejor en el mundo que jugar en el Barça junto al incombustible dios Messi.

Primer plano de De Jong, un muchacho de 21 años, rubio y rosado como Koeman y enjuto como Cruyff, que observa de reojo a Ali Dursun, su representante. La cámara se eleva en un dron hasta descubrir las coronillas de Bartomeu, Pep Segura, Eric Abidal y Ramon Planes. El presidente despliega todos sus encantos y cartas. De Jong y Dursun escuchan sin inmutarse. Igual son tan abuenos jugadores de póquer como lo son Piqué y Neymar. Tampoco revelan si el séquito azulgrana llega tarde para superar la oferta del Paris Saint Germain. Como todos son gente educada se despiden afablemente.

Fundido en negro.

Salto cinematográfico: traveling sobre la prensa deportiva del sábado sacudiendo los kioscos con la noticia: el presidente azulgrana y sus empleados intentaron seducir a De Jong pero lo dan casi por perdido. Un diario de Holanda informa que el jugador será del club francés de capital saudí. Que, al parecer, después de reunirse con el FC Barcelona, los holandeses recibieron a los parisinos. Que les convencieron más y mejor. El trasiego de maletines daría más para un capítulo del fenecido 'Crackòvia' que para un documental serio, de los que se llevan ahora.

El culebrón De Jong dura hace bastantes meses. Con su compañero De Ligt, el defensa que más se parece a Piqué, estaba destinado al Barça de Messi, que el Ajax lo dejaría salir por 75 millones. Hubo voces, como la de Koeman, que avisaron de que un doble fichaje así no debían dejarlo escapar. ¿Qué falló para que tuviese que ser Bartomeu en persona quien fuese a por el futbolista? ¿Cuántos empleados tiene la estructura deportiva del club? ¿Cuál de ellos llevaba el maletín del presi?

Parece ser que este lunes se conocerá si realmente De Jong acelerará el cursillo de francés. Qué más da. Los holandeses son virtuosos en el manejo de los idiomas, salvo Van Gaal.

En la negociación con la figura del Ajax parece que ha fallado toda la estrategia: Segura, Planes y Abidal bascularon mal, fallaron también al filtrar los pases y dejaron a Bartomeu descolgado, sin capacidad de resolver el contrataque. Nulos en el cambio de orientación. El PSG les ha ganado la espalda. La superioridad numérica empezó con Verrati y Neymar y ahora quizá también con De Jong. 

Ojalá sean capaces de rectificar y no derrapen con De Ligt, que es el jugador del Ajax que realmente necesita el Barça en un futuro próximo. Es lo que dicen los que saben de fútbol.