Ir a contenido

Editorial

Rebrota el conflicto del taxi

Más allá de la justicia de las reivindicaciones, no pueden permitirse actos de violencia ni un bloqueo como el del pasado verano

Un conductor de VTC es atendido de un ataque de ansiedad después de que un grupo de taxistas rompieran los cristales de su coche.

Un conductor de VTC es atendido de un ataque de ansiedad después de que un grupo de taxistas rompieran los cristales de su coche. / FERRAN NADEU

El centro de Barcelona vuelve a estar colapsado por los taxistas en una huelga indefinida que nos remite a los difíciles días vividos en el verano pasado y con la perspectiva inmediata del Mobile World Congress. Las imágenes muestran desórdenes y deplorables escenas de violencia contra trabajadores de los VTC (vehículos de alquiler con conductor), que son intolerables, por justas que sean las reivindicaciones de los taxistas. 

El taxi ha vuelto a rebelarse, esta vez contra la regulación de la Generalitat. Tras la solución salomónica del Gobierno el pasado septiembre, la pelota estaba en el alero del Ejecutivo catalán. Entonces se estableció una moratoria de cuatro años para los VTC: tras este periodo, comunidades autónomas y ayuntamientos podrían establecer una normativa más severa. Mientras tanto, el Departament de Territori ha sido pionero en establecer un reglamento que nada entre las aguas de la reivindicación del taxi y las de la regulación de la competencia, con amenazas de todas las partes implicadas.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

El 'conseller' Calvet ha declarado: "Éramos conscientes de que seguiríamos un camino del medio que seguramente no satisfaría a nadie". Así ha sido. El taxi considera que la precontratación de VTC con 15 minutos de antelación es ridícula, mientras que la patronal de los VTC entiende que la prohibición de geolocalizar a los clientes o el requisito de ofrecer servicios desde la base dinamitan el negocio. En medio del conflicto, la ciudad, que no puede permitirse otro bloqueo como el del año pasado.