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Editorial

Dos mesas para un diálogo necesario

El avance en las conversaciones del Gobierno y la Generalitat muestra luz para buscar una solución al callejón sin salida del problema catalán

Aragonès, Artadi, Calvo y Batet, durante la reunión que mantuvieron en el Palau de Pedralbes el pasado 20 de diciembre.

Aragonès, Artadi, Calvo y Batet, durante la reunión que mantuvieron en el Palau de Pedralbes el pasado 20 de diciembre. / JORDI COTRINA

Desde que llegó a la Moncloa, mucho antes de que estuvieran en juego los Presupuestos del Estado, Pedro Sánchez expresó su voluntad de emprender un diálogo con la Generalitat que acabara con el bloqueo entre dos gobiernos que no se hablaban y abordara el problema político de Catalunya. En seis meses ha habido dos reuniones entre los presidentes del Gobierno y de la Generalitat, el último el mantenido en Pedralbes en diciembre, que levantó una polvareda por la firma de un comunicado conjunto en el que la oposición de derechas quiso ver concesiones de lenguaje y de formato de la reunión a los independentistas. El siguiente contacto se produjo este jueves en Madrid, en una reunión de tres horas entre la vicepresidenta Carmen Calvo, su homólogo Pere Aragonès y la 'consellera' Elsa Artadi, y el diálogo parece que empieza a dar frutos con el acuerdo de crear dos mesas, una institucional -en realidad, es el espacio de las comisiones bilaterales- y otra de partidos.

La creación de la mesa de partidos es una iniciativa necesaria, porque la solución al callejón sin salida en que ha derivado el 'procés' soberanista tendrá que ser hallada, más incluso que por los gobiernos, por las fuerzas políticas. La Moncloa entiende que esta mesa debe estar constituida por los partidos catalanes -los mismos que casi no se hablan en el Parlament-, mientras que el Govern la presenta como la aceptación de la condición de Carles Puigdemont para avanzar en la aprobación de los Presupuestos. Sea como sea, lo cierto es que algo se mueve en el estancado panorama político para que los partidos independentistas no solo permitan la tramitación de las cuentas del Estado, sino incluso que puedan dar su voto favorable.

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Este movimiento tiene más valor si se considera que no hay por ahora ningún gesto relativo a los presos -Jordi Sànchez ha vuelto a pedir que se desvincule su situación del voto a los Presupuestos- y que la reunión estuvo rodeada de la tensión producida en medios independentistas por las 16 detenciones del miércoles, entre ellas dos alcaldes, que provocaron la protesta del Govern. Las detenciones fueron tratadas en el encuentro con diferencias entre ambas partes. Mientras los partidos independentistas alegan que no había orden judicial, la vicepresidenta y el ministro del Interior sostienen que la Policía actuaba a las órdenes del fiscal y del juez. Es una buena noticia, sin embargo, que ni este episodio impidiera el buen resultado del encuentro.