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Dos miradas

Matteo Salvini, derecha, junto a Luigi Di Maio durante el acto de juramento en al Palacio Quirinale en Roma.

AFP / ALBERTO PIZZOLI

Una nueva Europa

Josep Maria Fonalleras

La ilusoria democracia directa populista diluye el formato estándar de la democracia liberal. Está naciendo otra Europa. Ya sabemos cómo les gusta, a los fascistas, lo de nacer y madrugar

Está naciendo una nueva Europa. No es el lema de la campaña institucional de las elecciones al Parlamento Europeo ni un grito de esperanza para un continente en crisis. O, según se mire, sí que lo es: un grito para la esperanza... de los movimientos populistas. Lo de nacer y madrugar siempre ha tenido mucho predicamento entre los fascistas, desde el "empieza a amanecer" falangista hasta el Alba Dorada. "Está naciendo una nueva Europa", lo ha dicho Luigi Di Maio, vicepresidente italiano y dirigente del M5E, en unas declaraciones incendiarias y del todo alejadas de la diplomacia interestatal. Tanto él como el arrebatado Matteo Salvini no solo han alabado el movimiento de los 'chalecos amarillos', sino que los han alentado, "porque la política se ha vuelto sorda a las exigencias de los ciudadanos" y porque la revuelta francesa es un ejemplo "de democracia directa", la misma que ellos practican, la de los "ciudadanos de bien que protestan", como ha recalcado Salvini.

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Es un caso insólito que un gobierno europeo valore como positivo y necesario lo que otro gobierno vecino contempla como causa de alarma social. Ahora son los 'chalecos amarillos', pero en un futuro puede haber otras conjuras colectivas que serán interpretadas según el código del extremismo de derechas. Una ilusoria democracia directa que diluye el formato estándar de la democracia liberal. Está naciendo una nueva Europa. Ya sabemos cómo les gusta, a los fascistas, lo de nacer y madrugar.